Crónica del Viernes Santo 2023: Música para consolar las Angustias de una Madre en Morón de la Frontera

      Si venimos hablamos de la vida sería imposible hacerlo sin la presencia de ellas, de las que nos la dieron, de las madres. Y hablar de una Madre en Semana Santa es hablar de María: sin Ella no hubiera sido posible la Redención, sin Ella el Verbo no se hubiera hecho carne para sacrificarse por nosotros y sufrir esta Pasión y Muerte a la que acompañamos estos días. En definitiva, sin esa Madre, Nuestra Madre, nada de ésto hubiera existido ni hubiera habido vida.

     Y si algo tiene una madre es que nunca abandona a sus hijos: hasta el final, estando en los buenos pero sobre todo en los malos momentos, una madre es aquella que nos abraza y nos consuela cuando lo necesitamos, la que nos llevaba en sus brazos cuando no hemos podido caminar, la que ha cargado tantas veces, tanto física como psicológicamente, con nuestro peso incluso en momentos a los que a ella también le faltaban las fuerzas... Así hizo también María con Jesús, hasta el último aliento, hasta el sepulcro, pero también lo hace como Madre Nuestra con todos nosotros, sus hijos.

     Y hoy, Viernes Santo, cuando todo está cumplido, en la mayor de sus Angustias, cuando la Madre sostiene en su regazo el cuerpo inerte del Hijo recién descendido de la Cruz; nosotros, sus hijos de la Vera + Cruz, nos trasladamos a Morón de la Frontera para intentar dar consuelo a tanto dolor con nuestros sones, sones que preceden al silencio y el luto de un Santo Entierro pero que también son sones que anticipan y anuncian una Victoria, la Victoria de Cristo sobre ese sepulcro, sobre la Muerte.

     De nuevo el sol, que afortunadamente no nos ha abandonado en ningún momento a lo largo de toda la Semana, aunque en el día de hoy con unas temperaturas más agradables, nos recibe en un nuevo destino para nuestra Agrupación, o al menos en su Semana Santa. Nuestra Agrupación afina y forma ante la atenta mirada de algunas de las costaleras que conforman mayoritariamente la cuadrilla de la Virgen de las Angustias a la que acompañaremos, saliendo en pasacalles en dirección a la Parroquia de Nuestra Señora de la Victoria. A eso de las 7 y media, la austera Cruz de Guía de la Cofradía sale a la calle seguida de nazarenos de oscuro y negro luto, una oscuridad que contrasta con el dorado brillo de los ciriales que preceden al también aureo paso, sonando La saeta antes de asomar a la Plaza de Santa Ángela de la Cruz que, sin solución de continuidad se sigue de los acordes del Himno Nacional justo cuando la luz de atardecida baña la hermosa estampa de esta Piedad en la que María de las Angustias porta el cuerpo del Hijo bajo la advocación de Victoria y enlazadas estas composiciones también al canto ¡Oh, pecador!. Se detiene el paso en la Plaza de Santa Ángela de la Cruz que retoma su caminar precisamente con la marcha A los pies de Sor Ángela, que suena cuando el paso saluda a las Hermanas de la Cruz, "vecinas" de la Hermandad, abandonando posteriormente la Plaza camino de la calle Victoria con, no podría ser de otra forma, la marcha Nuestro Padre Jesús de la Victoria, ese Cristo de la Victoria que ahora "duerme" en el regazo de su Madre a la espera de esa Victoria de la Resurrección.

     Se aleja así de su sede por esta calle la Virgen de las Angustias tras cuyo paso y nuestra Agrupación se empieza a vislumbrar el colorido de las diversas túnicas de las Hermandades moronenses que acompañan al Santo Entierro, segundo paso de la Cofradía. Mientras, en la amplia longitud de esta calle, nuestra Agrupación derrama sus acordes con marchas como Penas de San Roque o Mi Cristo de bronce, sonando Perdona a tu pueblo en la revirá a la calle Juan de Palma.

     Baja la procesión la pequeña pendiente de dicha calle y buscando los Jardines de la Carrera, los cuales ya vislumbramos al fondo, interpretando nuestra banda Resucitó y, posteriormente, ¡A la Gloria! al salir a dichos Jardines y revirando a la calle la Carrera que precede a la Carrera Oficial de la Semana Santa moronense, llenándose el Viernes Santo de cada vez un más numeroso público que se empieza a concentrar en este tramo, caminando la Virgen de las Angustias con Costaleros del Amor.

     La noche nos visita cuando la procesión entra plenamente al inicio de la Carrera Oficial al llegar a los palcos de la Plaza Meneses. La Luna de Nisán se asoma para contemplar la trágica escena de María y el Hijo y las estrellas se juntan para dar luz a Ella, esa Estrella, Reina del Cielo, como la marcha que marca la entrada al recorrido oficial que se enlaza con Mi Cristo de bronce y, posteriormente, al Ave María. Sones de nuestra marcha propia A ti, José para continuar este tramo entrando en la calle Pozo Nuevo que se recorrerá con marchas como Nuestro Señor u Oración.

      Sigue este largo recorrido oficial pasando ante el gran edificio del Ayuntamiento y su Plaza con La salve. La Virgen de las Angustias y el Señor de la Victoria se presentan así ante su pueblo cuando suena también Presentado a Sevilla, antes de afrontar la pendiente de la calle San Miguel, en busca del monumental templo homónimo, con el empuje de la marcha Alma de Dios, llegando a las puertas con Entregado a su pueblo para entrar a hacer Estación de Penitencia en esta Catedral de la Sierra Sur siendo las 10 y 20 de la noche.

     Tras hacer lo mismo el paso del Santo Entierro, y sonando el pertinente Himno, el paso de la Virgen de las Angustias sale de esta Iglesia de San Miguel Arcángel con Virgen de la Hiniesta para afrontar el regreso a su Parroquia. Recorre el paso las todavía céntricas calles de Morón (Cardenal Spínola, Ramón Cruz Auñón, Luis Daoíz,...) con marchas tanto clásicas como modernas (Christus Vincit, Redención, Pasión y Amargura, Ave María, Virgen de la Paz, La saeta) saliendo de la última calle de nuevo a la Plaza del Ayuntamiento con Perdona a tu pueblo, esta vez ya de regreso tomando ahora la calle Corredera con el Himno de San Antonio, última calle que vendrá a desembocar a la Plaza de Santa Ángela de la Cruz, parada final de esta Estación de Penitencia.

     Faltan pocos minutos para la medianoche cuando la Virgen de las Angustias accede a dicha plaza a los sones del clásico homónimo del maestro Manuel Rodríguez Ruíz. Falta ya solo una última chicotá para que la Santísima Virgen y el Cristo de la Victoria regresen a su Parroquia, dejándonos todo en estos últimos instantes tanto cuadrilla como banda que enlaza las marchas Consuelo gitano, Nuestro Señor y Reina de Reyes. La Reina de las Angustias y de la tarde del Viernes Santo moronense ya se encuentra en el umbral de las puertas de su templo, al que accede cuando ya es la medianoche con el Himno Nacional que se enlaza con el final de La saeta acompañada de nuestros sones hasta el final, ya que nuestra Agrupación entrará con Ella al interior. Allí, en la oscuridad, esperamos a recibir a Cristo Yacente para el que se interpretan los fúnebres acordes de la marcha Nazareno del Cielo. Muere aquí nuestro Viernes Santo, con Cristo, con su Santo Entierro al que también acompañaremos en la siguiente jornada, pero sabemos, siempre así lo decimos, que la muerte no es el final...

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