Cada Domingo de Ramos se sitúa un nuevo comienzo, comienzo vestido en la blanca pureza y la verde esperanza reflejada en los rostros de cualquier cofrade cargados de ilusión como el chiquillo que llevando su ramita de olivo se estrena en la Semana Santa. Este Domingo de Ramos ha querido el destino que se inicie donde se inició una ilusión hace 10 Semanas Santas, en 2006, cuando esta banda salía a su primera Semana Mayor. La tarde de Tocina, una soleada e intensa tarde, inauguraba este 2015, como hiciera entonces. Renovadas promesas, ahora ya con más madurez que entonces, madurez musical pero también madurez humana que los que por entonces fuimos músicos hemos ido adquiriendo con los años y algún que otro golpe. Cercanas las 6 de la tarde, formada la banda junto a la Ermita de la Soledad de Tocina en el barrio de la Vera-Cruz, se vuelve a consumar el milagro. Después de lo pasado, después de los típicos problemas, los aband...