Crónica del Martes Santo 2015: cautivos por Martos

     Si el Domingo de Ramos es el día de las ilusiones renovadas, nuestro Martes Santo lo es de compromisos renovados año a año en una relación banda-hermandad que casi trasciende lo musical tras años de confianza y afectos mutuos.

    Por sexto año consecutivo, tras un largo viaje llegábamos a los pies de la Sierra, recibiéndonos este año un clima soleado y algo más caluroso que de costumbre, este año sin amenaza de lluvia alguna que pudiera empañar un gran Martes Santo.
     Cercanas las 8 de la tarde, tras subir la empinada cuesta de la calle La Fuente que nos llevaba a las inmediaciones del Convento trinitario, nuestra Agrupación formaba en el estrecho callejón que separa este de los muros del ayuntamiento, callejón habilitado año a año para las formaciones musicales debido al numeroso gentío que se congrega para ver salir al Cautivo.
     Sale la cruz de guía a sones de corneta y tambor seguida de nazarenos de blanco hábito como el del Señor, Cautivo de la Túnica Blanca. Asoma momentos después el paso ante las puertas del Convento, difícil salida por el tramo de empinadas escaleras que los portadores sortean. Acordes del Himno y luego de la marcha Consuelo gitano interrumpidos por una saeta, retomados luego por los sones de la marcha ¡Oh, bendita Estrella!.
     Comenzaba así un hermoso e intenso recorrido por las estrechas calles marteñas teniendo su punto álgido en la Plaza de la Fuente Nueva con el encuentro del Señor Cautivo y la Santísima Virgen de la Trinidad. Tras ello, cerrada la noche, comenzaban los tramos más difíciles de la procesión cuando, con el cansancio ya apoderándose de los portadores, deben iniciar la subida por la calle Real de San Fernando para regresar a su templo, subida mitigada a los sones de nuestra Agrupación. Cercanas las 1 de la madrugada el paso del Señor se despedía hasta otro año en el que su mirada volverá a cautivar a los vecinos de Martos como viene cautivando los sones de nuestra banda.

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