Crónica del Martes Santo 2018: una Oración de Esperanza al Cautivo de Palma del Río

     Los días siguieron su curso inalterable y el breve descanso en el Lunes Santo, única jornada libre de nuestra Semana Mayor de este año, cedía su lugar en el calendario a un Martes Santo en el que la Agrupación debía volver a enfundarse el mono de trabajo con la responsabilidad de siempre pero con una doble motivación que se repetía en este 2018: por un lado la motivación que hay con todas y cada una de nuestras Hermandades pues siempre queremos ofrecerles el mejor acompañamiento posible, pero por otro lado la motivación de que este Martes Santo volvía a ser el único día que participábamos en la Semana Santa de nuestra propia Ciudad.
     Esa máxima que nos enseñó Cristo, y que hoy de nuevo se ve cumplida, de que "nadie es profeta en su tierra" nos anima a remangarnos, apretar los dientes y tratar de dar el 110%, máxime cuando dentro de tus propios vecinos ya no es que surja indiferencia, sino hasta ánimos de tirar por tierra el trabajo de todo un año movidos por motivaciones que de cofrades ciertamente tienen poco. Es por eso que cuando solo dispones de un día para demostrar tu trabajo hay que aprovecharlo y no perder nunca la Esperanza.

     Y precisamente el verde Esperanza de las capas y antifaces nazarenos de la Hermandad del Huerto da la bienvenida al Martes Santo palmeño acompañado de un tiempo que invitaba a disfrutar del día. Las 7 y media de la tarde, hora prevista de salida, primeros tramos de nazarenos que anteceden al misterio de Jesús Orando en el Huerto que este año recuperaba sones de nuestro estilo. Avanza ya este trocito de Getsemaní en Palma perdiéndose la mecida de su olivo por la multitud que llena la Plaza de San Francisco cuando el son de una campana nos llama a filas pues es la señal de que el paso del Cautivo está próximo a salir. Lentamente, en los hombros de sus, en su mayoría, portadoras, el Señor avanza hacia la puerta de salida, con su humildad que lo caracteriza, iluminado por sus 4 hachones de cera roja y vestido de blanco y plata. Acordes del Himno Nacional se siguen sin solución de continuidad de las marchas Cuando me alejé de Ti y La saeta con las que el paso camina en una larga chicotá dejando paso a que su Madre inunde Palma de Esperanza.
     La campana vuelve a llamar a las portadoras que retoman el camino a la altura de la fuente de la Plaza de San Francisco, y ante la mirada amable del monumento al Padre Paco suena El Cielo es tuyo, en el lugar donde tiene que sonar, en el barrio de una persona entrañable y gran compañero, siempre en el recuerdo. Jesús Cautivo enfila así la amplitud de la Avenida de Pío XII en esta jornada que disfruta de la última luz del día, de un sol que se vemos irse al fondo de la vía al compás de la marcha ¡Oh, pecador!. El cortejo se aleja de su barrio internándose por su recorrido de siempre en la calle Portada con La Salve, sonando luego marchas como A ti, José o Consuelo gitano. La noche vence por fin al día recreando mejor si cabe ese mencionado Getsemaní y esa noche en la que entre olivos Jesús fue hecho Cautivo, sonando en estos momentos cuando nuestro paso entra en la Plaza de España la marcha Jesús del Prendimiento, que es seguida de la marcha En la Gloria, Dios te Salve.
     La Cofradía busca ahora las callejuelas más céntricas de la ciudad, la tradicionales calles Castelar y Feria que el Cautivo recorre con sones puramente clásicos (Los niños hebreos, Perdona a tu pueblo, Christus Vincit), para llegar a la revirá de la calle San Sebastián, la conocida esquina donde se encontraba el bar de "los Novios" donde la Hermandad recuerda sus orígenes. En este momento destacado suena la marcha Nazareno del Cielo cuando el Cautivo busca la Plaza de Jesús Nazareno, ese lugar que tantas y tantas veces ha visto pasear nuestros sones (sin ir más lejos, varias semanas antes con el Cristo de la Agonía) a la que llega con nuevamente En la Gloria, Dios te Salve, para seguirse de una marcha que nunca había sonado al menos por nuestros instrumentos en aquel lugar, la popular adaptación del Ave María de Vavilov que acompasa su tenue melodía a las suaves mecidas de las portadoras del Señor.
     Con este instante de recogimiento, el paso abandona el lugar tras una compleja revirá hacia la calle Cigüela en busca de la Carrera Oficial. La marcha ¡A la Gloria! interpretada en la revirá hacia la calle Ancha sirve de telonera a la música que la Cofradía había seleccionado otro año más en el recorrido oficial: Aurora de Resurrección para la entrada, A los pies de Sor Ángela ante el palco de autoridades, Jesús Despojado y Sagrada Cena para continuar, saliendo del tramo con la rítmica Presentado a Sevilla.
     A partir de este punto, la Hermandad afrontaba la vuelta a su templo, abandonando por este año su habitual recorrido al no poder seguir (a causa de unas obras) por calle Ana de Santiago sino teniendo que girar a una casi inédita calle Escamilla, giro que se hace con Ave María de nuevo, para buscar prácticamente el mismo recorrido que a la ida, volviendo a pasar por Plaza de España y Portada, sonando en todo este tramo un repertorio algo más clásico (Virgen de la Hiniesta, Cerca de Ti, Señor, Nuestro Padre Jesús de la Victoria, Cristo de la Salud y Buen Viaje) ante la mayor ausencia de público que aun estaba concentrado en Carrera Oficial o ya buscaba la Plaza de San Francisco para presenciar la recogida. Sin embargo, cercano el final del día, con el paso encarando los últimos metros de la calle Portada, la Agrupación aumenta la intensidad de su repertorio con marchas como Redención, Pasión y Amargura o la propia Dolor, Lágrimas y Sumisión (Gólgota), entrando a la amplísima y, ahora con la oscuridad más desangelada, Avenida de Pio XII con Oración. Un paso el de la Oración que ya se encontraba prácticamente ante las puertas de San Francisco mientras nuestra banda sigue sonando como ha hecho en toda la noche con otras marchas algo más recientes como Redención o Virgen de la Paz, deteniendo solo nuestra música cuando el Cautivo se encuentra casi a la altura de la fuente de la Plaza para no entorpecer a nuestros compañeros de la Agrupación que está poniendo música a la recogida del primer paso de la Cofradía. Recogido el paso de la Oración, nuestra Agrupación procede a hacer lo propio y poner su música a la recogida del Cautivo con el Miércoles Santo oficialmente entrado en los relojes. Sonaron aquí dos marchas modernas y de cierta fuerza como Costaleros del Amor y En la Gloria, Dios te Salve, terminando su revirá a los sones de una más clásica Nazareno de la Trinidad.
     El Himno Nacional ponía fin a un intenso Martes Santo en el que la Agrupación, en su único día como repetimos en la Semana Santa palmeña, llegó a interpretar hasta más repertorio del que nos había sido dado por la Hermandad, rozando el medio centenar de marchas en las 5 horas aproximadamente que duró la procesión. Y es que a veces, cuando uno no es profeta en su tierra, tiene que redoblar sus esfuerzos, hacer incluso más que los demás para poder ser tratados de igual, y a veces incluso ni así ser escuchados. Detrás nuestra dejábamos este Martes Santo con la Esperanza, siempre la Esperanza... la Esperanza de que nuestras Oraciones algún día, quién sabe, sean escuchadas y nuestra música llegue a cautivar a los que tenemos más cerca. Mientras tanto tocaría seguir viajando, y el Miércoles Santo visitar otro destino.

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