Crónica del Domingo de Ramos (mañana) 2018: ...y entró una nueva Semana Santa por La Luisiana
Todo en la vida es un ciclo, todo tiene su nuevo comienzo, es un constante volver a empezar: estudias y cuando acabas un curso sabes que siempre empieza otro y que aunque termines tu formación académica siempre seguirás aprendiendo, terminas tu día y cuando te acuestas sabes que siempre habrá un nuevo amanecer al día siguiente, las campanadas del 31 de diciembre dan lugar a otro 1 de enero y a otro año,...
Y comenzaba en otro Domingo de Ramos la semana de la Luna de Parasceve: la primera luna llena del mes de Nisán, la primera luna llena de primavera. Comenzaba otra Semana Santa que volvía ser bastante tempranera, todavía metida en el mes de marzo, tan tempranera que en esta ocasión el invierno se resistía a irse y el azahar parecía que iba a retrasar su visita y nos dejaría este año sin su habitual perfume.
Las vueltas del reloj, las vueltas del calendario, el giro de nuestro propio planeta,... todo es ese volver a empezar que también es parte importante en la Fe del cristiano pues la Resurrección, la Esperanza en ella, es el pilar fundamental de nuestras creencias. Volver a la Vida y renacer, la idea de una muerte no como final sino como nuevo principio que cada primavera nos hace celebrar la Pasión y Muerte para culminar proclamando la Resurrección en esta eterna fiesta llena de contrastes y aparentes contradicciones.
Y comenzaba en otro Domingo de Ramos la semana de la Luna de Parasceve: la primera luna llena del mes de Nisán, la primera luna llena de primavera. Comenzaba otra Semana Santa que volvía ser bastante tempranera, todavía metida en el mes de marzo, tan tempranera que en esta ocasión el invierno se resistía a irse y el azahar parecía que iba a retrasar su visita y nos dejaría este año sin su habitual perfume.
De hecho, el clima de las semanas precedentes no había sido para nada primaveral, con varias semanas con la presencia de las lluvias, y así, con lluvias, se presentaba la mañana del Domingo de Ramos cuando viajábamos para estrenar nuestra Semana Santa en la localidad de La Luisiana. Un cielo más que gris, tiznado, nos despertaba esa mañana y nos acompañaba por el viaje en carretera junto con una insistente lluvia que amenazaba con aguar, nunca mejor dicho, el estreno, el comienzo de una nueva Semana Santa.
Tras cambiarnos y afinar, sin ver demasiada mejoría en el tiempo, llegaban las 11 de la mañana. La lluvia continuaba, parecía no dar tregua, y la Hermandad solicitaba una espera. Pasó media hora, 45 minutos, llegaron las 12 y parecía que la primera de la Semana se iba a quedar en casa. Una última espera pedía la Cofradía que daba como plazo hasta las 1 del mediodía. Y fue poco antes de esa hora, a eso de las 1 menos 10, cuando la lluvia no era tan copiosa, cuando la Hermandad apostaba, en una arriesgada decisión, por echarse a la calle para no dejar huérfano el primer día de la Semana Santa luisianera. Una fina, casi imperceptible llovizna, recibía al paso que representa la Entrada Triunfal cuando comienza a asomar por las puertas de la Iglesia de la Purísima Concepción. Algunos paraguas abiertos, en lugar de palmas y ramas de olivo, recibían el afable rostro de Cristo que es recibido por el Himno Nacional por parte de nuestra banda que,debido a las circunstancias no pudo lucir en el estreno de esta Semana Santa su gran estreno de este año, nuestro banderín, una joya que no podíamos arriesgar que se mojara en su segunda salida a la calle. Suena como primera marcha a continuación del Himno Costaleros del Amor para salir de la Plaza de Pablo de Olavide en busca de la calle Greco con la marcha Estrella, Reina del Cielo, avanzando bajo una lluvia que aunque floja no deja de ser lluvia e incluso crecía en algún momento entre la incredulidad de parte de los presentes que pensaban que el paso pronto volvería sobre sus pasos.
Pero no fue así y con En la Gloria, Dios te Salve, el paso arriba a la Plaza de la Inmaculada girándose e incluso deteniéndose para saludar al monumento de la Patrona con Presentado a Sevilla, volviendo a retomar sus pasos por la Avenida de Andalucía con la marcha ¡Oh, bendita Estrella!. Aun así, en esta ocasión, la Hermandad decidía acortar recorrido ante las circunstancias, no llegando como es tradicional al giro en el Parque Félix Rodríguez de la Fuente, sino girando en la calle La Campana para volver por calle Sevilla en busca de la Plaza principal donde se encuentra su templo, entrando a la Plaza con Cuando me alejé de Ti. Redención, Pasión y Amargura junto con ¡Oh, pecador! pusieron música a la última revirá, una revirá pausada con la que el Señor era puesto mirando a su pueblo, entrando finalmente a eso de las 2 y cuarto.
Un chirimiri, que fue casi constante a lo largo de la hora escasa que la Hermandad estuvo en la calle, no pudo con la ilusión y las ganas de comenzar una nueva Semana Santa en esta localidad sevillana. Para nuestra banda un breve capítulo inicial que tendría su continuidad unas horas después, recibiendo de nuevo a Cristo Triunfante en otra localidad.

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