Nuestro repertorio semana a semana: Los niños hebreos

FICHA:

-Título: Los niños hebreos.
-Autor: Francisco Palazón Martínez.
-Año de composición: 1981.
-Dedicatoria: ninguna, canto pascual para la festividad del Domingo de Ramos.
-Origen: adaptación a la plantilla de Agrupación Musical de un canto para el Misterio Pascual del cancionero católico en castellano.
-1ª Adaptación: Agrupación Musical Nuestra Señora de la Estrella de Dos Hermanas (Sevilla).
-1ª Grabación: en el disco titulado precisamente Los niños hebreos (1991) de la misma.
-En nuestro repertorio desde: 2015.
-Estrenada: el 2 de agosto de 2015 en la procesión de Gloria de Nuestra Señora de los Ángeles de Villalón (Fuente Palmera, Córdoba).
-Arreglos: propios de José María Sánchez Martín.

Francisco Palazón
Estrenada ya en las procesiones de Gloria de 2015, Los niños hebreos fue la primera de las marchas que se incorporó como novedad para el ya pasado curso, todo un clásico que viene a ampliar nuestro repertorio de este tipo y por supuesto a ampliar nuestra base de música litúrgica adaptada.

Como mencionamos, Los niños hebreos es una marcha que proviene de una adaptación de un canto litúrgico en este caso especial para la Semana Santa, por lo tanto, hemos de remitirnos a lo dicho en otras marchas de nuestro repertorio ya analizadas como Resucitó o Santa María de la Esperanza, que no sería sino hablar de la revolución y renovación de la música sacra tras el Concilio Vaticano II, una renovación que en el caso de la liturgia española fue especialmente fuerte especialmente ya en los años 70 y 80 debido al periodo de la historia del país que se atravesaba: la Transición. Y es que, paralelamente a la apertura y los nuevos aires algo más acordes a los tiempos que se estaban produciendo en la Iglesia, el cambio en España de un régimen dictatorial a la democracia, una Transición que en la Iglesia española estuvo personificada especialmente en la persona del Cardenal Tarancón, también tuvo su influencia en la Iglesia Católica, traducida también al ámbito de la música, una música que se hizo más cercana, popular e incluso alegre y sencilla.
Esta renovación musical en el ámbito del idioma castellano tuvo como sus principales nombres a algunos compositores ya mencionados aquí como Kiko Argüello, Juan Antonio Espinosa, Joaquín Madurga o Cesáreo Gabaraín, pero sin duda, su máximo exponente, es quizás el que hoy nombramos por primera vez: Francisco Palazón.

Carátula original del mencionado LP
Madrileño, nacido en 1935, siendo reconocido organista y Catedrático de Música, fue nombrado, precisamente en 1977 Director del Departamento de Música Sagrada y en estos mismos años el citado Cardenal Tarancón lo nombró también numerario y secretario de la Academia de Arte e Historia de San Dámaso del Patrimonio artístico y documental de la Archidiócesis de Madrid. 
Ocupando estos cargos el Secretariado Nacional de Liturgia le encarga la parte musical en unos cursillos de preparación litúrgica para la Semana Santa que se organizaron en 1981 para tratar de buscar dicha renovación a la liturgia española, y es ahí donde nace el tema que hoy analizamos junto con otros temas que Palazón compuso a los textos oficiales de la liturgia de la Semana Santa, como una alternativa musical sumergida en esta renovación musical que hablamos.
Dichos temas fueron recopilados en un LP que salió en 1983 editado por la editorial católica Ediciones Paulinas, bajo el nombre "Cantos litúrgicos de la Semana Santa", estando todo el disco, pues, pensado para este tiempo litúrgico, conteniendo otros temas que podrán sonar al público cofrade (al menos sí su música, ya que muchos fueron retitulados) como Tu Cruz Adoramos, Que la lengua humana cante, Cantemos el gozo de la Resurrección, Pueblo mío, siendo el más extendido en la música cofrade este "Los niños hebreos".

Primera página de la partitura original
del canto
El canto original, como todos los que componen el disco, ejemplifican la perfecta simbiosis lograda por Palazón entre la música sacra y lo popular sin perder un ápice de espiritualidad, tal y como es descrito en el propio libreto de la primera edición de este disco. En este libreto se habla también de una música rica en matices e incluso a veces "juguetona", y es esa música la que se ejemplifica en este canto, quizás queriendo ilustrar lo que un Domingo de Ramos supone: esa alegría infantil, el candor y los juegos de los niños agitando al viento sus palmas y ramitas de olivo, pero con cierta solemnidad otorgada por la tonalidad Mi menor en que está escrita la pieza original.

Su traspaso a marcha, en esta ocasión no nombraremos a bandas como Arahal o Jesús Despojado, pues la primera adaptación, realizada a finales ya de esos años 80, corrió a cargo de la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Estrella de Dos Hermanas, banda la cual incluyó dicho canto en su primer disco al que Los niños hebreos da nombre. La marcha, como fue concebida por la banda nazarena, aprovecha en la parte central el canto aunque trasladado a una tonalidad La menor (esto es sin armadura), llevando una introducción que sustituye a la del canto y que se repite al final escrita en Do mayor, dando la típica estructura A-B-A de marcha clásica de Agrupación. A esto se le une una parte completamente marcial también en Do mayor realizada por las cornetas en el centro de la marcha, parte que recuerda enormemente al de marchas como Virgen de las Angustias. Desde esta grabación y su intepretación por esta banda, una de las Agrupaciones referentes de aquellos inicios de los 90, Los niños hebreos se popularizó y extendió, si bien difundida con una enorme diversidad de arreglos.

En nuestra Agrupación, los arreglos de nuestro director y asesor musical, José María Sánchez, respetan las tonalidades de la marcha de la Estrella (Do mayor y La menor, esto es, sin armadura) intentando apegarnos en lo posible al clásico, si bien se suprime la parte central de cornetas para que el canto tenga su completa unidad.

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