Crónica del Domingo de Resurrección 2022: la eterna Resurrección para un nuevo resurgir en Posadas


     Todo pasa y todo llega, todo llega y todo pasa. Y como tal, también había pasado nuestra Semana Santa. A pesar de lo que se había hecho de rogar, el tiempo se había convertido en un suspiro, en la nota que se apaga cuando termina una marcha, en el azahar que cae al suelo después de dejar su olor,...
     Había llegado el último día, el Domingo de Resurrección, el día en que todo termina pero también en el que todo comienza, y nuestra Agrupación podía, por fin, estrenarse en este día en la vecina localidad de Posadas para anunciar la Resurrección de Cristo junto con su Cofradía malena a la que habríamos acompañador por primera vez en aquel año 2020.
     La luz triunfaba sobre la oscuridad en este tercer día, una luz de un sol intenso que nos dejaba un día radiante para cerrar por todo lo alto una Semana Santa inolvidable en todos los sentidos. Nuestra Agrupación formaba sobre las 11 y media de la mañana a la sombra de la Iglesia de Santa María de las Flores a la espera de que culminase la misa tras la que se procedería a la salida de la procesión. Una vez con el cortejo en la calle, nuestra banda interpreta el canto Resucitó para proclamar la buena nueva: "no está aquí, ha resucitado". Cristo sale del interior del templo como si saliese del Sepulcro y suenan campanas de Gloria que se mezclan con los acordes del Himno Nacional. Mira el Señor al Cielo de Posadas mientras el Ángel anunciador del paso nos muestra el sudario vacío.
     El sol baña la Plaza de la Luna cuando el paso da su primera revirá con ¡Oh, bendita Estrella!, baile de astros para celebrar la resurrección del Rey del Universo y Señor de la Vida, que sigue su camino bajando la ligera cuesta que da a la calle Fernández de Santiago con La Salve, recorriéndose el resto de la calle con Santa María de la Esperanza y Nazareno del Cielo.

     Revira ahora el paso hacia la Plaza de la Constitución con el clásico enlace de las marchas La saeta y Virgen de las Angustias, encaminándose hacia el Ayuntamiento de la localidad para tomar la Avenida de Blas Infante a la que gira con la marcha Aurora de Resurrección. No es la aurora sino pasado el mediodía de este Domingo cuando el paso alcanza con Penas de San Roque la calle María Isabel Salas, internándose en zonas más estrechas del callejero maleno en las que se aprovecha para interpretar marchas como Salve, Don Bosco Santo o Reo de Muerte con la que se llega de nuevo a la calle Fernández de Santiago, calle en la que no se permanecerá más allá de lo que suena la marcha Redención, Pasión y Amargura.

     Y es que aquí llega la procesión a uno de sus puntos más destacados, la revirá hacia la angosta calle Pablo Neruda que se hace enlazando las marchas Entregado a su pueblo y Costaleros del Amor, para luego transitarla con Señor de San Román y Mi Cristo de bronce también ambas engarzadas. Inicia aquí la Cofradía su regreso girando a la calle Gaitán con Cinco Llagas.

     Busca entonces la Hermandad las calles de su barrio, del Barrio de Santiago, junto a cuya Ermita homónima se interpreta Cerca de Ti, Señor, en memoria de una hermana de la corporación. Virgen de la Hiniesta pone la música en el giro hacia la Plaza Lavaderos, camino hacia la calle Lonja de la Iglesia.
     Pocos metros nos separan ya del fin de este Domingo de Resurrección y, con él, de nuestra Semana Santa, de esta Semana Santa del resurgir, del renacer, la Semana Santa de, nunca mejor dicho, la Resurrección. Suena ya una última Oración para girar a la calle Fernández de Santiago y afrontar, con la marcha Redención, la subida hacia la Iglesia, esa Redención alcanzada tras la Resurrección. El círculo poco a poco se va cerrando, el principio es ahora el fin y el fin vuelve a ser el principio. Y como el ouróboros, como esa serpiente que se muerde la cola representando la eternidad, el círculo se cierra teminando como empezó: suenan ¡Oh, bendita Estrella! en la última revirá, el Himno Nacional y, ya en el interior del templo, de nuevo el canto Resucitó.

     Los cuatro zancos del paso del Señor Resucitado se posan entonces en el suelo y todos despertamos del sueño. Cristo ha resucitado, como cada primavera, porque nunca dejó de hacerlo, y con él resucitó también nuestra Semana Santa, la de siempre, la de la calle y las emociones, la del pueblo que cada primavera sale a ver a Cristo y a su Madre repartir su bendición en cualquiera de sus muchas advocaciones. Es esa Eterna Resurrección que también se da en nuestras bandas y agrupaciones musicales a lo largo de toda nuestra geografía, la resurrección que en este Domingo se produce de los sentimientos, de las fuerzas que si alguna vez decayeron hoy se recuperan, de las ilusiones perdidas que se reencuentran...
      ...es esa Eterna Resurrección que en este año 2022 se une a un nuevo resurgir: al resurgir de nuestra música, de nuestra forma de vivir la Semana Santa, de lo que hacemos. Y es que, si estos años de parón hubieran podido en algún momento apagar la llama, los rescoldos la habrían hecho renacer igualmente.

     Así ha sido la Semana Santa 2022 de nuestra Agrupación, la del regreso, la del retorno, la del resurgir, la de la resurrección, la de la vuelta,... llámenla como quieran. Han sido 8 días en los que hemos reído y hemos llorado, hemos sido felices y hemos experimentado la tristeza, nos hemos enfadado y reconciliado, hemos sentido el cansancio y nos hemos reconfortado en los momentos que hemos podido. 
     Para todos y cada uno de nosotros habrá pasado a la memoria por una u otra cosa. Para nuestras Hermandades esperamos que también.
     Solamente nos queda sino agradecer: a nuestras Hermandades, a las de ahora y a las que alguna vez confiaron en nuestra música, a quienes nos apoyan, a nuestras familias que son la otra parte sufridora de esta pasión. Por qué no incluso agradecer a aquellos que nos quisieran ver caer, a quienes nos recuerdan nuestros errores, a quienes no nos brindan su apoyo o directamente nos ignoran, a la tierra que desgraciadamente nos da nombre y poco más. 
     Pero sobre todo agradecer a los que día a día hacen Vera + Cruz: a nuestra plantilla de músicos y músicas, todos y cada uno de ellos necesarios, desde el banderín hasta los bombos; a los integrantes de los distintos departamentos de la Junta Directiva por su labor; a la Dirección Musical por su trabajo y por lograr sacar a la Agrupación con la mayor dignidad posible a pesar de todos los contratiempos que hemos pasado, en especial a la persona de D. Óscar Javier Ruíz Delgado por su labor, a veces callada y en la sombra, y por último y no por ello menos especial, a los y las auxiliares que nos han prestado su ayuda y su soporte intentando que no nos faltara de casi nada en cada momento.

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