Crónica del Sábado de Pasión 2017: música para aliviar el dolorido hombro del Señor (y sus hombres de trono) en Málaga

     Como el último cirio que se apaga, como el último golpe de llamador o campana que suena o la última puerta de un templo que se cierra. Como el último acorde de una marcha, el último soplido o el baquetazo final. Como todo ello la Semana Santa 2017 es ya un recuerdo, un pasado, una parte más de una historia, de nuestra historia, la de nuestra banda y la personal de cada uno de nosotros, y como todo final toca hacer balance y recordar los momentos vividos, algo que haremos como es costumbre en nuestras crónicas día a día, procesión por procesión, y que aquí comenzamos.


     Y todo comenzó antes de lo acostumbrado hasta ahora. No era el sol de la mañana de un Domingo de Ramos el que recibiría una nueva Semana Santa. No era el júbilo y algarabía de niños con ramitas en sus pequeñas manos esperando la que quizás sea su primera procesión. No era Jesús sonriendo afable siendo recibido en Jerusalén la estampa que inauguraba estos días de Pasión.
     Era un día antes, Sábado de Pasión, un día en que no obstante no por ello dejaría de estar presente esa ilusión que se renueva de sus temblorosas cenizas cada año en primavera, cuando los sacrificios, el dolor, el esfuerzo, las lágrimas, dan paso a la luz de las esperanzas y satisfacciones, siempre esa eterna contradicción, el gozo que encontramos en nuestra propia penitencia y que solo nosotros comprendemos.

     Día de ilusión, pues este Sábado de Pasión. Ilusión primero para nuestra Agrupación por diversos motivos: como no el estrenar una nueva Semana Santa, pero a eso añadir que era la primera vez que lo hacíamos en sus vísperas y también la primera vez acompañando a un titular de penitencia en la Semana Santa de una gran ciudad, de una capital, Málaga. Pero ilusión también para los hermanos de la Confraternidad de Llaga en el Hombro y Buena Fe, la que había contado con nuestros sones para este día, pues ellos se estrenaban saliendo en esta jornada, estrenaban salida desde su actual sede canónica y, sobre todo, podrían procesionar tras un año sin haberlo podido hacer.

     A eso de las 6 de la tarde las dependencias de la Parroquia de la Santísima Trinidad se llenaban del ajetreo de nazarenos preparando para tomar sus enseres o su cirio y caminar junto a Jesús Nazareno de la Llaga en el Hombro, hombres de trono preparados para ser sus pies, así como los músicos, tanto de nuestra Agrupación como los compañeros de la malagueña banda de Fusionadas que abriría el cortejo con sus toques de cornetas y tambores. En nuestras filas ciertos nervios afinando cuando recibimos la llamada para entrar a las clásicas naves del templo trinitario desde donde comenzaría nuestro acompañar al Señor que, bajo palio, abraza la Cruz sobre su hombro herido en aceptación a su sacrificio.
     6 y media y se abren las puertas de la Parroquia dando entrada a una inmensa claridad. La clásica Cristo del Amor de Escámez en la ciudad que es cuna de las cornetas y tambores antecede a la Cruz de guía y a los hermanos nazarenos de la Confraternidad que esperan el momento de ver salir de nuevo a su Señor. Salen los últimos tramos y el tañir de la campana pone en aviso a los hombres de trono que andan sus primeros metros con la marcha Costalero a los instrumentos de nuestra banda. Compleja salida por las dimensiones de la puerta y acordes del Himno para nuestro primer paso (trono en este caso) de la Semana Santa 2017 que se asoma al compás de la Trinidad para ser recibido con cante por la Hermandad del Rocío de Málaga. Tras este recibimiento el Señor de la Calzá sale a la calle que le da apodo, la Calzada de la Trinidad, con la marcha Cuando me alejé de Ti iniciando unos primeros metros para adecuarse a nuestra banda y nuestra banda adecuarse prácticamente de manera improvisada a las exigencias un nuevo ritmo que tras el paso por las primeras calles parece mentira ser la primera vez que se toca.
     Discurría ya el Señor por las calles de su barrio imperando un repertorio clásico solicitado por la propia Hermandad sonando, entre otras, clásicos como Virgen de la Hiniesta, Alma de Dios, Cinco Llagas o Santa María de la Esperanza o Salud de San Bernardo. Con esta última la procesión enfila el final de la calle Trinidad saludando ante su Casa Hermandad a la Hermandad del Cristo de la Esperanza en su Gran Amor y María Santísima de la Salud buscando, con los sones de Nazareno de la Trinidad para este Nazareno también trinitario, ya cruzar el Puente de la Aurora para entrar al corazón de Málaga.
     Con ya más de una hora de retraso respecto al horario establecido, el trono del Nazareno de la Llaga en el Hombro comienza a pasear por el centro de la ciudad desplegando, ahora sí, nuestra Agrupación su mejor repertorio: Virgen de la Paz, Alcaicería, Oración, ¡A la Gloria!, ¡Oh, pecador! o Costaleros del Amor, entre otras, sonaron para deleite de malagueños y curiosos que abarrotaban las céntricas calles de una ciudad que ya respiraba Semana Santa en este día previo al Domingo de Ramos debido a la cantidad de traslados y procesiones que tuvieron lugar este Sábado de Pasión.
     Sonaba ahora A los pies de Sor Ángela para afrontar la subida de vuelta al famoso Puente de la Aurora (uno de los rincones cofrades por excelencia de Málaga) iniciando el regreso con un retraso que seguía aumentando respecto a las previsiones iniciales que manejó la Hermandad en este recorrido inédito para ellos. El cansancio comenzaba ahora a hacer mella en los hombres de trono del Señor que, casi a imagen y semejanza de su titular, con sus hombros doloridos debían afrontar unas últimas calles en un gran esfuerzo además de intentar ganar el mayor tiempo posible, momentos en los que, a pesar de haber cumplido su horario, nuestra Agrupación decidió seguir dándoles aliento con nuestra música. Reo de muerte sonó a la entrada del Compás de la Trinidad en una chicotá que los hombres de trono decidieron dedicar a la banda. Ya en la puerta del templo la Banda de cabecera interpretó la última marcha en la calle y la correspondiente Marcha Real de entrada del paso del Señor mientras nuestra Agrupación esperaba de nuevo en el interior de la Parroquia. Allí, en la oscuridad de sus naves solo iluminadas por las velas de sus hermanos y los candelabros de su paso, sonó en la intimidad la marcha Aurora de Resurrección, posándose definitivamente el paso del Señor de la Llaga en el Hombro pasadas las 1 y cuarto de la madrugada, con cerca de 3 horas de retraso de la entrada prevista a las 11 menos cuarto de la noche.
     Con el deber cumplido hasta el final, tras casi 7 horas de procesión, nuestra Agrupación hacía su camino de vuelta. No habría mucho tiempo para descansar pues pronto amanecería un nuevo Domingo de Ramos...


Comentarios