Nuestro repertorio semana a semana: La Vida Eterna

FICHA:

-Título: La Vida Eterna.
-Autor: José Luis Jurado González.
-Año de composición: 2014.
-Dedicatoria: a la Hermandad de la Resurrección de Villanueva de Córdoba.
-Origen: marcha perteneciente al patrimonio de esta Hermandad jarota.
-En nuestro repertorio desde: 2017.
-Estrenada: nuestra Agrupación presentó el montaje de esta marcha en el I Certamen de Bandas "Sones de Resurrección" organizado por la misma Hermandad.

José Luis Jurado González
Foto: Raúl Hernández
Dos entradas seguidas han coincidido en esta sección hablando sobre marchas de autores que han formado o forman parte de nuestra dirección musical. En esta ocasión será la tercera consecutiva, pues en ella hablamos no ya solo de un director musical cualquiera en la trayectoria de la música cofrade palmeña: el cordobés José Luis Jurado González, quien en la actualidad cursa estudios de trompa en el Conservatorio Profesional de Córdoba además de ser integrante de la dirección musical de una de las bandas cordobesas con mayor proyección como es la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud y autor de un interesante catálogo de obras procesionales para bandas de Cristo, fue de hecho la primera persona que desempeñó dicha labor en una banda de Cristo palmeña, fue el primer director musical (concretamente en la antigua Agrupación Franjira) y en la que además dejó las que fueron las primeras marchas propias en la Semana Santa palmeña con títulos como En tu Sangre, derramada o Jesús Divino Salvador.

Es en 2016 cuando su nombre ingresaba a nuestro repertorio, y con ello regresaba al repertorio de una banda palmeña, con esta La Vida Eterna por mediación de la Hermandad de la Resurrección de Villanueva de Córdoba, Hermandad que encargó en 2014 dicha marcha y que nos hizo llegar la partitura al ser nuestra Agrupación la banda elegida para su acompañamiento musical en el ya pasado Domingo de Resurrección de este 2017, colaborando también el propio autor en el montaje de la misma y dirigiendo su estreno en nuestra banda (y reestreno de la marcha) en el mencionado Certamen "Sones de Resurrección".

Se trata esta La Vida Eterna de una obra muy interesante y poco usual en nuestro repertorio. Siendo un tipo de marcha con un carácter claramente descriptivo, casi como si de un poema sinfónico se tratase, la marcha trata de recoger musicalmente en sus líneas el tránsito de la Muerte a la Vida, la Resurrección, tal y como representa la Hermandad jarota.
Señor Resucitado de Villanueva
de Córdoba, Hermandad
a la que se dedica la
marcha
Iniciada en un Fa menor, son los instrumentos más graves, las tubas, las que inician la marcha precisamente con la nota tónica (Fa) en una nota pedal y piano que, acompañadas por tambores sin bordones a modo como si de timbales de duelo se tratasen, otorgan un aire sombrío al comienzo de la pieza, representando esa oscuridad, la ausencia de luz, la Muerte. Poco a poco los distintos grupos instrumentales se van uniendo, curiosamente cada dos compases (decimos curiosamente pues, no sabemos si hecho consciente o inconscientemente, da la casualidad que 2 compases de 4/4 equivalen a 8 pulsos, y 8 es en la simbología cristiana el número de la Resurrección, de la Eternidad, estando de hecho la marcha completamente articulada en torno a este número): primero los instrumentos en clave de fa, bombardinos y trombones, exponiendo los bombardinos un motivo que después será repetido en un ostinato melódico a la par que las trompetas acordes entran repitiendo un ostinato rítmico a base de corcheas, uniéndose luego trompetas 1ª bajas y posteriormente altas ambas también repitiendo sendos motivos distintos y finalizando todo con la incorporación de cornetas a varias voces, siguiendo un crescendo progresivo conforme se van sumando los instrumentos, crescendo que repentinamente se ve cortado para dar paso a un momento de calma protagonizado por la corneta como instrumento solista y como dúo, un solo y dúo de gran serenidad y calma acompañados solo por los instrumentos en clave de sol en un pianissimo muy suave. En palabras del autor este solo representa un rezo por las almas que llegan junto a Jesús.
Tras esta parte, es ahora la percusión, concretamente los bombos simulando un ritmo que se asemeja a los latidos de un corazón, la que rompe con esta dinámica iniciándose ahora un fragmento en ritmos ternarios (simulando un compás de 6/8 aunque la partitura continúe escrita en 4/4) de gran fuerza en el que se aprovecha para modular de este Fa menor (armadura de 4 bemoles) del inicio a un Sol menor (armadura de 2 bemoles) que nuevamente se ve interrumpido por un nuevo solo y dúo, en esta ocasión de trompeta (e igualmente solo acompañado de los instrumentos en clave de sol) que supone una ruptura en cuanto a que modula ahora a su relativa (Sib mayor) y el ritmo ternario se transforma de nuevo en un ritmo binario otorgando un nuevo momento de paz y luminosidad en la marcha. Se trata de la aceptación de la muerte, una aceptación transmitida con la mayor dulzura aportada por el timbre de la trompeta en contraste al anterior de corneta.
Tras este segundo dúo, de nuevo la percusión introduce un ritmo ternario y una vuelta a la tonalidad Fa menor que lleva al desenlace de la marcha, un desenlace espectacular y apoteósico que contrasta claramente con el principio de la marcha y que no vendría sino a representar el triunfo de la Resurrección, la Vida Eterna.

Sin lugar a dudas, una marcha que no deja indiferente a nadie, una pieza en la que poder encontrar muchos significados a la música, convirtiéndose la música en un vehículo para transmitir sin palabras el mensaje de la Vida Eterna, del triunfo de la Resurrección, aportando así de este modo mayor riqueza a nuestro repertorio este año.

Desde la web agradecemos al compositor, a José Luis Jurado González, su colaboración para completar este análisis a su marcha.

Comentarios