Crónica de la Madrugá de Viernes Santo 2016: Madrugá nazarena de aniversarios en Palma del Río
Son las 3 de la madrugada y nuestro autobús llega a Palma del Río desde Nueva Carteya. El frío arrecia sobre la noche palmeña. El cansancio se empieza a notar, los labios y manos comienzan a dar síntomas de resentirse después de horas de música, los cuerpos notan los cambios de horario y alimentación.
Una breve cena y algún café para despertar el cuerpo, pero no el alma pues ésta se encuentra lista para afrontar otra Madrugá más. Motivación extra cuando se juega en casa, ante los tuyos, mayor aun si cabe cuando será la segunda vez que pasearás los sones de tu banda por segunda vez en la Semana Santa de tu propio pueblo, ese en el que nunca eres profeta y en el que hacían ya casi 8 años que solo has estado tocando en una sola Hermandad.
5 de esos años, un lustro, la mitad de los 10 años de vida que cumplimos, han sido precisamente acompañando a esta Hermandad del Nazareno. Desde 2012, 5 Madrugás ha confiado la decana de las Hermandades palmeñas en los sones de sus vecinos. Se acercan las 5 de la madrugada y nos disponemos a buscar la calle San Sebastián a escuchar el aldabonazo en la puerta que da paso a los morados capirotes de los cofrades nazarenos. Silencio en las filas y algo de gentío en la plaza que lo rompe irrespetuosamente en ocasiones, del mismo modo que irrespetuosamente mucho público trata de acceder a la Plaza por la estrechez de la calle San Sebastián entorpeciendo en gran medida la labor de los músicos (¡cuando aprenderá el público cofrade a respetar al músico no metiéndose en sus filas ni ocupando su espacio!). Pero en nosotros concentración máxima y a la señal esperada, cuando el paso de Jesús Nazareno sale por la pequeñez de la puerta de la Iglesia del Hospital de San Sebastián, romper la noche con el Himno.
Primera levantá y primeras marchas de la Agrupación a la Hermandad en esta Madrugá de Aniversarios: 10 de Vera + Cruz, 75 de la Refundación nazarena. Suenan enlazadas las marchas ¡A la Gloria!, Jesús del Prendimiento y la tradicional La saeta para después salir de la Plaza que lleva su nombre con Los niños hebreos, cuatro marchas cuando la noche no acaba sino de comenzar.
Contrastando con el bullicio de la salida, de la que a nuestra Agrupación le llega a costar salir ante un público poco dispuesto a colaborar, las siguientes calles contrastan mostrando una oscura soledad acentuada por la noche. El frío parece haber amedrentado a muchos palmeños a vivir esta noche de emociones, si bien no lo ha conseguido ni con nosotros, que seguimos interpretando marchas para ÉL, ni con un nutrido grupo de devotos que a la trasera del paso siguen el camino al Calvario del Señor.
Las horas pasan con el recorrer por calles San Juan y Cigüela en la que el trinar de las aves anuncian el alba. La noche se despide con el Señor buscando la calle Portada teniendo que buscar improvisado itinerario por la calle Gracia debido a las obras que impiden su paso por calle San Francisco. Aun así no renuncia la Hermandad a su exclusividad por la calle Salvador siguiendo un recorrido inédito por una también inédita para las cofradías calle San José en busca de la calle Belén, en cuya revirá suena, otra vez cerca de su casa, El Cielo es tuyo.
Con el sol, por su calle homónima, un tanto escondido bajo un plomizo cielo de amanecida, la Cofradía busca la Carrera Oficial y el regreso a su templo. Se suman más de 8 horas de música a nuestras espaldas entre el Jueves y lo que va de Madrugá pero eso no impide a nuestra banda seguir con su música hasta el final. En otra memorable última parte de la procesión como viene haciendo cada año, a pesar de las horas acumuladas, la Agrupación interpretó hasta 6 marchas engarzadas en la totalidad de la Carrera Oficial, no parando de tocar hasta que el paso del Señor alcanzó la calle Castelar, escogiendo un selecto repertorio clásico para la ocasión: Perdona a tu pueblo en la revirá de embocadura a calle Ancha, Consuelo Gitano y Virgen de las Angustias en los primeros metros de recorrido oficial, Himno de San Antonio ante el palquillo, para salir con Los niños hebreos y Oración.
Pero si la Carrera Oficial fue toda una muestra de resistencia, no menos lo fueron las dos últimas calles, repitiendo como es tradición un repertorio sin bajar la intensidad en ningún momento, estando entre las últimas marchas composiciones como Alcaicería, Nazareno del Cielo o ¡A la Gloria! con cuyo solo de trompeta el Nazareno asomaba a su plaza, siendo enlazadas junto a ella de nuevo las marchas Jesús del Prendimiento y La saeta, la misma "triada" que a la salida, cerrando así simbólicamente otro año más el círculo.
Un último instante la Hermandad se quiso guardar con nosotros y nosotros con el Nazareno: una vez realizada su entrada, entre los muros de su Iglesia y en la intimidad con sus hermanos, lejos de las miradas del público que fuera esperaba a la Virgen de la Piedad, sonó una última marcha, Costaleros del Amor. Con ella nos despedíamos del Señor de la Madrugá, no con un "hasta el año que viene" sino con un hasta pronto, pues, si Él quiere, en unos meses estaremos celebrando nuestros aniversarios en otra jornada, esperamos, para la historia.
Mientras tanto, tocaba descansar lo poco que se podía y pensar en lo que restaba de Semana Santa.

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