Sones para dulcificar Tu Agonía
Se despierta Palma del Río en este domingo 6 de marzo en una entrada Cuaresma con tintes invernales donde el frío aun le gana el pulso al azahar que, naciente, espera con paciencia a su cita con la Semana Santa para explotar su blancura y aroma.La mañana, aun así, es soleada, y ese sol pronto disipa el frío dejando una agradable temperatura y unos cielos que presagian calma para quienes, esperando en la Parroquia mientras ultiman detalles, hoy son los que más pendientes estarán de él.
En nuestra sede el mediodía en cambio pasa más plácido en una inesperada convivencia que es interrumpida cuando se acercan las 4 de la tarde. Entonces se convierte en ajetreo de uniformes e instrumentos y de allí todos a la Fuentecilla de los Frailes que hay que afinar.
Por octavo año consecutivo este casi ya ritual de nuestra Cuaresma se repite y, en formación ya desde la cercana calle Feria la banda se dirige hacia la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción cuando los relojes marcan prácticamente las 5 de la tarde.
Algo de público esperando, una espera ante una puerta cerrada que a las 5 y cuarto se abre, una Cruz alzada abriendo paso al cortejo, representaciones de algunas Hermandades, cuerpo de acólitos,... hasta que ya asoma el primero de tantos pasos que acompañaremos en estos días. Sale el Cristo de la Agonía y, a los sones de una novedad, Jesús del Prendimiento, afronta sus primeros compases en dirección a atravesar el arco de la Puerta del Sol destino a la remozada Plaza Mayor para embocar la calle Feria. Con Resucitó la procesión se acercaba a la Iglesia de Santo Domingo, sede de la Hermandad del Resucitado, donde a los sones de Aurora de Resurrección la Hermandad que cierra nuestra Semana Santa daba la bienvenida a este grupo que prácticamente la antecede. Virgen de la Paz para revirar de vuelta a su recorrido que busca como cada año la Plaza de Jesús Nazareno para saludar a la Hermandad de la Madrugá palmeña ante las puertas de la Iglesia del Hospital donde la inmortal La saeta suena en honor al Señor del Hospital.
Busca la procesión tras estos recibimientos a la Palma más cofrade por calles que dentro de dos semanas estarán llenas de vida cofrade: Cigüela hacia Plaza de la Constitución y Castillejo, continuando en busca de la calle Gracia debiendo este año de variar su recorrido debido a las siempre inoportunas obras, llegando así al ecuador de la procesión.
Con la tarde avanzando el sol caía como caían las marchas una tras otra, chicotá tras chicotá en una banda que apenas dejó arriar el paso sin que sonara al menos alguna pieza para el Santísimo Cristo. Regresaba la procesión por su recorrido de costumbre entre las estrecheces de calles como Alonso Peso o Cuerpo de Cristo que entrañaron cierta dificultad a los costaleros aunque fueron un gran marco para la intepretación de las marchas más solemnes de nuestro repertorio, Nazareno del Cielo y Reo de muerte, dejando instantes de gran espectacularidad y belleza.
Se acercaba así el final de la procesión rodeando el templo de Santo Domingo y las dependencias del Colegio Inmaculada Concepción buscando el entorno de las murallas que el cortejo atraviesa por el arco de la calle Santa Clara. Costaleros del Amor como empuje para esos costaleros que portan a Cristo que agoniza en la Cruz por Amor y Misericordia suena en esta calle que separa unos últimos metros la procesión de su fin.
Cuando son las 9 y media de la noche, última revirá de despedida a los sones de El Cielo es tuyo para, tras la entrada y el correspondiente Himno, sonar también la marcha Cerca de Ti, recordando a aquellos devoto del Señor que hoy están cerca de su Gloria.
Se ponía así fin a un gran domingo cuaresmal en el que, nuevamente, dos grupos de palmeños con amor y pasión por su Semana Santa volvimos a mostrar nuestro buen hacer por y para ella en este prólogo a nuestra Semana de Pasión que cada día está siendo más visitado por vecinos de otras localidades.
Como no, agradecer y felicitar a nuestro querido Grupo Parroquial de la Agonía por hacernos partícipes y darnos la oportunidad de disfrutar otro año más en primera persona este prólogo. 8 años ya, y los que, si el Señor de la Agonía quiere, queden por venir en un futuro.
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