jueves, 26 de julio de 2018

Nuestro repertorio semana a semana: Cristo de la Salud y Buen Viaje

FICHA:

-Título: Cristo de la Salud y Buen Viaje
-Autor: marcha creada por Antonio Amodeo Ojeda usando fragmentos de varias piezas sacras.
-Año de composición: 1986.
-Dedicatoria: a la Hermandad de San Esteban de Sevilla.
-Origen: Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras de Sevilla, basada en adaptaciones de fragmentos de música sacra de varios autores.
-1ª Grabación: en el disco La saeta (1988) de la misma banda.
-En nuestro repertorio desde: 2018.
-Estrenada: por parte de nuestra Agrupación se interpretó por primera vez en la salida procesional de San Juan Bosco de Palma del Río en enero de 2018.

Antonio Amodeo Ojeda
Siguiendo su línea habitual, en cuanto a incorporación de marchas al repertorio, nuestra Agrupación cada año introduce entre sus novedades marchas modernas así como también clásicas, siendo esta marcha una de las elegidas de este segundo tipo.
Y como se ha podido ver en este apartado de nuestra web, hemos analizado marchas históricas y marchas con historia, teniendo esta Cristo de la Salud y Buen Viaje un poco de cada: una marcha histórica y con historia

Y es que, además de ser un gran clásico del género, formando parte del repertorio histórico que a las Agrupaciones Musicales aportó en los 80 la por entonces llamada Agrupación Musical de Jesús Despojado de Sevilla (hoy Virgen de los Reyes), es una marcha con una historia interna muy particular y curiosa que quizás no todo el mundo conozca.
Como bien cuenta su autor, Antonio Amodeo, la marcha nace antes de la grabación del segundo disco de la Agrupación Musical del Despojado, disco que llevaría por título "La saeta" y que terminó siendo editado en 1988. Para completar dicha grabación la Agrupación necesitaba algún tema más y Antonio Amodeo, histórico miembro de la Agrupación y que ya había participado anteriormente realizando arreglos y adaptaciones (como vimos por ejemplo en el análisis de la marcha Jesús Despojado), tiene la idea de crear como él la llama una marcha de "laboratorio", una "rapsodia" realizada a partir de fragmentos de piezas de música sacra enlazados y encajados a la perfección para crear una marcha.

Portada (de una edición más actual) del
mencionado libro de 371 corales de Bach
Foto: web editorial Boileau
Compuesta en la tonalidad de Fa mayor, la marcha se inicia con una intro que está tomada de una coral llamada Cristo, Él es mi vida que, según explica el autor de la marcha Antonio Amodeo, fue sacada de un libro publicado por la editorial de música Boileau, concretamente del libro nº 57 correspondiente a la Biblioteca Orgánica de dicha editorial, titulado "371 corales a 4 voces para órgano o armonio por Johann Sebastian Bach. Como curiosidad este libro de música sacra al parecer era conocido en la época en el ámbito musical cofrade pues fue de éste libro de donde el maestro Manuel Rodríguez Ruíz sacó varias adaptaciones de cantatas de Bach como las tituladas La Redención, Cristo de la Esperanza, Jesús tus profundas heridas,... Amodeo adaptó la coral prácticamente tal cual solo que alternando la voz de la contraalto (que es la que hacen las trompetas acordes) con la soprano en la corneta para facilitar la introducción de la corneta Do/Sib.
Sin embargo, y aquí viene otra curiosidad, aunque en el libro de Boileau se indique que la coral es obra de Bach, la melodía de la misma ya existía de una coral anterior a éste, compuesta en 1609 por otro compositor alemán, Melchior Vulpius, bajo el mismo título de "Christus, der ist mein Leben" (Cristo, Él es mi vida traducido del alemán), siendo muy posible, ya que era muy usual con las corales luteranas que, tanto Vulpius como Bach tomasen dicha melodía de alguna coral luterana anónima del siglo XVI.

A dicha introducción le sigue un primer tema en piano y lento que se reexpone con variaciones en la armonía antes de un crescendo que desembocará en el siguiente pasaje. Según cuenta el propio Amodeo, este tema está tomado en su exposición de una Oración de una misa compuesta por el compositor catalán Joan Bautista Lambert Caminal (1884-1945) siendo la armonía en su reexposición tomada de un fragmento de otra coral del citado libro de Boileau, en concreto de la coral "No me castigues en tu ira", un arreglo también de Bach de una coral posiblemente también anónima luterana del XVI que responde al título en alemán de "Straf mich nicht in deinem Zorn". A modo de observación personal, puesto que tanto el tema de Lambert como el de Bach melódicamente son idénticos, ¿cabría la posibilidad de que el compositor catalán tomara la coral de Bach? No era extraño que para los ritos católicos se usara música de estas corales luteranas añadiéndoles los textos adaptados al catolicismo, ya que las corales luteranas eran más sencillas para ser cantadas en asamblea, pudiendo ser esto lo que realizara Lambert en la mencionada Misa.

Siguiendo a esta parte lenta, a modo podríamos llamarlo de trío o incluso haciendo las veces casi de estribillo, aparece un pasaje en el tradicional ritmo de Agrupación, en esta primera vez tocado piano con la percusión a palilleras. Este fragmento final corresponde al también estribillo de otro pieza sacra, en esta ocasión un canto del cancionero católico español post Vaticano II titulado "Cristo es la Luz", compuesto por Joaquín Madurga Oteiza, de quien ya hablamos en la marcha Cinco Llagas (Shalom, Hosanna), estando casualmente este canto incluido en el mismo disco, el disco “¡Hosanna!: Cantos del Misterio Pascual” de la Editorial San Pablo editado en 1981. Una curiosidad que poca gente conoce, y el propio Antonio Amodeo ha tenido a bien en explicarnos, es que la idea inicial era adaptar completo este canto, solo que al casar muy bien en tono y ritmo con la marcha que se estaba creando y por premura para terminarla, se decidió usar solo dicho fragmento incorporado a esta nueva marcha.

Todos estos pasajes se repiten tal cual, casi desde "da capo" con la variación de que la introducción en esta segunda vez es más corta y, tras el pasaje lento y piano, el ritmo en esta ocasión se hace en forte y con la batería al parche, culminando nuevamente la marcha con la introducción a modo esta vez de "outro", de modo que la marcha final obtiene esa forma, digamos "circular" semejante a la tradicional estructura de las marchas clásicas de Eritaña.

El Cristo de la Salud y Buen Viaje de la
Hdad. de San Esteban de Sevilla
Foto: ABC Sevilla
Tal y como hemos estado diciendo el autor de esta marcha es el sevillano Antonio Amodeo Ojeda, gran autor y sobre todo arreglista y defensor del género de las Agrupaciones y de sus clásicos. Si bien más que autor habría que llamarlo ideólogo de la misma, pues según confiesa él mismo: "nunca he considerado esta marcha de mi autoría (...) ya que solo era una rapsodia, formada por varios cantos sacros que compaginaban bien unos con otros".
Una gran muestra de modestia, si bien desde esta web sí nos gustaría resaltar y señalizar el gran mérito que también tuvo en esta pieza puesto que, aunque no participara con su música original, tanto la selección de fragmentos como su perfecto ensamblaje suponen también un buen trabajo creativo que dio lugar a una marcha hermosa, sencilla pero también con bastante calidad y muy apropiada para cualquier salida procesional.
Sobre la dedicatoria y título, la marcha se dedicó a la Hermandad de San Esteban de Sevilla, de cuyo titular recibe el nombre, siendo un caso similar a marchas como la citada Cinco Llagas y otras marchas sacadas de cantos pero retituladas con dedicatorias a Hermandades y Cofradías como Cristo de la Esperanza, La Redención, Cristo de la Expiración, Salud y Refugio, etc..., siendo ésta una práctica bastante habitual en aquellos años.

Queremos concluir agradeciendo al autor, Antonio Amodeo Ojeda, su gran ayuda y colaboración para poder realizar un más completo análisis de esta marcha.

jueves, 12 de julio de 2018

Nuestro repertorio semana a semana: Ave María

Y, retomando una costumbre de nuestra web, volvemos a analizar una por una las nuevas composiciones que han entrado esta temporada en nuestro repertorio.

FICHA:

-Título: Ave María.
-Autor: Vladímir Fiódorovich Vavílov.
-Año de composición: 1970.
-Dedicatoria: ninguna, pieza tipo “pastiche” o “engaño musical histórico” compuesta para la oración católica del “Ave María” e inspirada en la música barroca.
-Origen: adaptación a la plantilla de Agrupación Musical de la pieza lírica/coral popularmente conocida como “Ave María de Caccini” por ser atribuida tradicional y erróneamente al compositor barroco Giulio Caccini
-1ª Adaptación: la primera adaptación “cofrade” la realiza en 2013 la conocida Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Victoria, “las Cigarreras” de Sevilla.
-1ª Grabación: en el disco Gratia Plena (2016) de la Agrupación Musical Virgen de Gracia de Archidona (Málaga).
-En nuestro repertorio desde: 2018.
-Estrenada: se interpreta esta adaptación por primera vez en la calle en la procesión de San Juan Bosco de Palma del Río en enero de 2018.
-Arreglos: de Christian Palomino Olías.

Volvemos como cada temporada a esta sección de nuestra web, y lo hacemos con la que sin duda es una de las composiciones, por no decir la que más lo está, de moda dentro de los repertorios de la música cofrade contando con adaptaciones en cualquiera de sus 3 estilos para banda e incluso siendo interpretada hasta en música de capilla y vocal, tanto en procesiones como en cultos internos y actos de nuestras Hermandades.

Hablamos del Ave María, popularmente llamado como “de Caccini”, uno de los “Ave María” más famosos del mundo, una pieza con una melodía especialmente hermosa y conmovedora que se ha hecho hueco en nuestra Semana Santa especialmente desde que la popular Banda de “las Cigarreras” de Sevilla la adaptara y la estrenara en Cuaresma del año 2013.

Como indicamos, es tradicionalmente conocido como “Ave María de Caccini” (para distinguirlo de otros) pues su composición se atribuyó durante décadas al compositor tardo-renacentista/barroco italiano Giulio Caccini (1551-1618). Sin embargo la realidad descubierta hace ya bastantes años sobre su autoría dista mucho de esta atribución, y es que este Ave María ni es una obra del mencionado Caccini ni mucho menos es una pieza barroca y ni siquiera es italiana.
Vladímir Fiódorovich Vavílov
En concreto este Ave María se trata de algo que es conocido como un “engaño musical”, práctica que consiste en que un compositor, normalmente contemporáneo, crea una obra que intenta imitar música del pasado y la atribuya a algún compositor reconocido para que la obra parezca de mayor categoría (práctica a la que pertenece, por ejemplo, otra obra muy popular como es el Adagio llamado de Albinoni que en realidad era del compositor contemporáneo Remo Giazotto).
Fue Vladímir Fiódorovich Vavílov, guitarrista, laudista y compositor soviético (pues vivió entre 1925 y 1973, cuando todavía existía la URSS) el verdadero autor de esta pieza que nos ocupa, quien la compuso hacia 1970 cuando él mismo la graba en un disco titulado “Música de laúd de los siglos XVI-XVII”, publicado por la discográfica “Melodiya” (que era propiedad del estado soviético). En este disco, a pesar del título, todos los temas eran obra de Vavílov pero él mismo los atribuía a compositores renacentistas o barrocos o directamente los ponía como piezas anónimas de esos periodos. El motivo de esta decisión lo explicaría Tamara Vavilov, su hija, ya fallecido éste:
“Mi padre estaba convencido de que las obras autodidactas de un desconocido compositor con el vulgar apellido "Vavilov" nunca serían publicadas. Pero él realmente quería que su música llegara a la audiencia y llegó hasta el extremo de dar toda la gloria a los compositores medievales y "autores desconocidos".”
Portada original del disco "Música de
laúd de los siglos XVI-XVII"
Como curiosidad, en este disco original, el Ave María aparecía como obra anónima, no siendo suya la atribución a Caccini con la que pasó a la posteridad. Posiblemente fue su compatriota, el organista Mark Shakhin, quien colaboró con Vavilov en el citado disco, quien tras su muerte difundió así la obra que apareció por primera vez vinculada al compositor italiano en otra grabación discográfica de Melodiya en 1975.

Algunos entendidos, no obstante, no se explican cómo esta atribución pudo “colar” durante tantos años. Analizando otras obras de Caccini en comparación a este Ave María, la música de Caccini es la música propia del tardo-Renacimiento y primer Barroco, con armonías más elaboradas y con una melodía prácticamente supeditada a los largos textos religiosos pues hay que recordar que nos encontramos en plena época de la Contrarreforma, con una Iglesia Católica que velaba por el estricto cumplimiento de la doctrina y la efectividad y claridad a la hora de transmitir su mensaje. En cambio la pieza de Vavilov usa una armonía tonal más clásica, siendo armónicamente más simple, y con una melodía que claramente prevalece sobre el texto, un texto que además queda reducido solo a sus dos primeras palabras, algo que no hubiera sido permitido para nada en la Iglesia de aquel momento.

Sobre la versión que interpreta nuestra Agrupación, se trata de una adaptación del jiennense Christian Palomino Olías. De inicio la versión sigue a la que ya popularizara “las Cigarreras”, siendo una versión “corta” del Ave María grabado originalmente por Vavilov, pues se interpreta desde su segunda mitad usando como introducción el “puente” que en dicha grabación realiza el órgano y en la tonalidad de Fa menor para facilitar la incorporación de la corneta. La diferencia más notable es que, en lugar de solamente la corneta como en la versión “las Cigarreras”, las partes solistas se turnan entre solo de corneta y trompeta, siendo diferente a esa versión también el final, interpretado en nuestra banda por las voces principales de bajo (trombón 1ª y bombardino 1ª), que reproduce una introducción que se puede escuchar en algunos arreglos para orquesta y coro de este Ave María, como éste.

Dejamos como aporte final a esta historia un final que, por desgracia, no pudo ser feliz: apenas unos años después de publicar este disco con ésta, su pieza que quizás ha pasado más a la posteridad, el 11 de marzo (fecha muy significativa para un servidor, por cierto) de 1973, Vladímir Fiódorovich Vavílov fallecía con apenas 48 años de edad. Y lo hacía sufriendo la agonía de un cáncer de páncreas y en la pobreza, sin haber podido disfrutar en vida de la fama y reconocimiento que posteriormente tuvo su obra. Ni años después, cuando el Ave María se popularizó del todo siendo interpretado por grandes intérpretes del mundo de la música, siquiera este humilde músico, tan humilde que con tal de que se escuchara su música prefirió permanecer en la sombra, tampoco llegó a ser reconocido, llevándose el mérito un compositor que no lo fue de esta obra. Años hubieron de pasar para que el apellido Vavilov, el que él mismo decía que era un apellido “vulgar”, se asociara como debía ser, con su obra.
Pero, desgraciadamente, todavía no se ha hecho justicia con este compositor: en la actualidad, a pesar de haberse desmentido ya la antigua atribución, aun hay gente que sigue hablando del Ave María de Caccini, y el remate lo ha venido a dar precisamente nuestra música, la música procesional, que aun sigue perpetuando el error, condenando al ostracismo al verdadero artífice de dicha música, y todo hace indicar que se hace por guardar unas apariencias, por alguna necesidad de aparentar que se es más culto por ello, porque vende más un apellido con el soniquete italiano como es Caccini y hablar de que se ha adaptado una pieza barroca, que la realidad.

Que menos, desde aquí, que intentar devolver aunque sea un poco la gloria a un hombre que, ya no es que no pudiera disfrutarla en vida, es que además se marchó de una forma tan injusta y dolorosa. Que menos que los cofrades seamos fieles a la realidad y empecemos también ya a llamarlo por derecho como corresponde: el Ave María de Vavilov.