martes, 17 de abril de 2018

Crónica del Sábado Santo 2018: Dolor y Soledad acompañando a Cristo Yacente por Cañada Rosal

Fuente de la imagen: captura de Youtube
     La vida, como dijimos al comienzo del repaso a nuestra Semana Santa, es un ciclo. Para que todo tenga un principio debe haber siempre un final, para que haya un nuevo comienzo todo debe terminar, para ver nuevos amaneceres antes debe caer la noche. Se nos iba acabando una nueva Semana Santa que llegaba a su penúltima parada en la jornada del Sábado Santo, la jornada donde más presente se hace todo esto pues es la jornada del dolor y la muerte, del llanto por Cristo muerto al que acompañamos en su Santo Entierro por las calles de Cañada Rosal, pero también es la jornada de la Esperanza, de la expectativa, pues como cristianos nuestra Fe nos hace confiar en que la Muerte no es el final sino el principio de un nuevo camino que llegará con la Resurrección...

     Faltan minutos para las 7 de la tarde cuando nuestra Agrupación forma en la calle Cristóbal Colón y se dirige a paso ordinario hacia la Plaza de Santa Ana, junto a la Parroquia homónima, para esperar a la salida de la Hermandad. Pasando las 7 y cuarto la Cruz de Guía hace su salida seguido de nazarenos de antifaces y capas de negro luto junto a túnicas blancas de pureza, la dualidad muerte-vida, luz-oscuridad, la estampa de Cristo muerto nos hace recordar que las túnicas blancas simbolizan aquellas vestimentas que nos acompañan cuando recibimos el bautizo pero también blancas son las sábanas que amortajan el cuerpo inerte del Salvador. La urna que lo contiene y que figura al Santo Sepulcro se hace presente en la soleada plaza y suena el Himno Nacional seguida de los tenues, casi fúnebres, acordes de la marcha Nazareno del Cielo seguidos luego del canto Cerca de Ti, Señor.
     Tras el Hijo, la Madre, María Santísima que sufre en su Séptimo Dolor, el dolor en Soledad al enterrar al bendito fruto de su vientre. La Virgen de los Dolores vuelve a acompañar a esta Cofradía del Sábado Santo carrosaleño, completando el cortejo de este Santo Entierro. Tras el Himno Nacional dedicado a Ella, continuamos acompañando al paso de la urna por la calle Soldado Juan Piña con Aurora de Resurrección, esa Aurora para la que faltan apenas horas, seguida del Ave María. Con Reo de muerte afronta el paso la Avenida de La Luisiana recordándonos el que ahora se antojaba tan lejano y a la vez tan cercano inicio de nuestra Semana Santa en la mañana del Domingo de Ramos en la citada localidad vecina.
     Sigue el paso girando luego a la calle Arrecife con la marcha Costaleros del Amor, calle que este año el paso si recorre al completo recuperando su tradicional recorrido que el pasado año se vio abreviado al encontrarse la calle Hermano Pablo en obras, calle a la que el paso revira con La saeta sonando luego En la Gloria, Dios te Salve. La noche empieza a caer cuando el paso alcanza con El Cielo es tuyo la esquina con la calle Cristóbal Colón, esquina donde iniciábamos nuestro Sábado Santo y que ahora nos hacía ver tan cerca el final de otra jornada más y de esta Semana Santa. Sube el paso esta calle con Redención y Jesús del Prendimiento.
     Apenas han transcurrido algo más de dos horas cuando el paso llega a la Plaza, a los sones de nuevo de la sobriedad de Nazareno del Cielo, siendo llevado el Señor Yacente al centro de la Plaza, al corazón de su pueblo, para ser llevado como es tradición de rodillas hacia su templo, algo que hace con sones puramente Eucarísticos: Cantemos al Amor de los Amores y posteriormente antes de la entrada el canto Cerca de Ti, Señor. Pasan las 9 y media cuando suena el Himno Nacional. Cristo descansará en el Sepulcro a la espera del Alba del Domingo para resucitar...
     Pero como cada año, siempre nos guardamos un rato del final de nuestro Sábado Santo, de esta cita a la que hemos sido fieles desde nuestros inicios, para con nuestros sones intentar aliviar la Soledad de Ella, de María Santísima de los Dolores. Con Virgen de la Paz avanzaba su palio desde la calle Cristóbal Colón, meciéndose allí ya con la marcha Costaleros del Amor y culminando con una Oración en forma de la marcha del maestro Mena Hervás con la que su palio se acercó a la puerta de la Iglesia de Santa Ana. Sonó por cuarta y última vez el Himno Nacional culminando otro Sábado Santo más, y ya con éste son 13 (o 12+1 para los que sean supersticiosos) como 13 era nuestra Semana Santa a la que solo restaba una jornada.
     Se acercaba el final del camino con el que comenzaría otro, la noche pronto daría paso al día, la muerte se verá vencida por la Resurrección y la Vida, se acercaba el Domingo, el Domingo de Resurrección, el final de otra Semana Santa más, el final de un ciclo con el que comenzar otro... Pero eso ya lo contaremos en la próxima entrada.

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