viernes, 25 de agosto de 2017

Nuestro repertorio semana a semana: ¡Oh, pecador!

FICHA:

-Título: ¡Oh, pecador!
-Autor: se desconoce el autor del tema original, canto espiritual afroamericano.
-Año de composición: también se desconoce su fecha exacta. Posiblemente siglo XIX.
-Dedicatoria: ninguna, canto religioso de temática cristiana cuya letra original habla del Juicio Final.
-Origen: adaptación a plantilla de Agrupación Musical de un canto que la Iglesia Católica española tomó a su vez  una de las muchas versiones de la canción Sinnerman, un canto espiritual afroamericano (Estados Unidos).
-1ª Adaptación: Agrupación Musical Cristo de la Buena Muerte de Ayamonte (Huelva) con el título "Perdóname". La primera con el título ¡Oh, pecador! correspondió a la Agrupación Musical Santa Marta de La Algaba (Sevilla).
-1ª Grabación: en el disco Cristo del Amor (1990) de la histórica Agrupación algabeña.
-En nuestro repertorio desde: 2017.
-Estrenada: una de las incorporaciones más destacadas y solicitadas de este 2017, el estreno de su montaje tuvo lugar en el VIII Certamen de Bandas “Villa de Posadas” en marzo de este mismo año.
-Arreglos: nuestra Agrupación cuenta con la adaptación de Rafael Villén Rincón que ha popularizado la Sentencia de Jerez.

Última entrada, al menos por lo que resta de este año, de esta sección que volverá, si Dios quiere, el próximo año con el análisis de los posibles futuros estrenos. Son muchas las marchas que a lo largo de toda la historia de esta sección hemos visto y que dan cuenta de la riqueza de la música procesional, una riqueza adquirida precisamente por ser fruto de la unión de muchísimas influencias que van desde la música sacra a la profana, de la música popular a la música culta, del pasado al presente, de nuestro propio folklore como el flamenco hasta más allá de nuestras fronteras,...

La marcha que nos ocupa hoy da buena cuenta de ello pues, como vimos en otro caso años atrás (concretamente en la marcha Cerca de Ti, Señor) se trata de un tema que, aunque se adaptó por formar parte del cancionero católico español, hunde sus raíces más allá de nuestro país y nuestro idioma, proveniendo de un canto también en lengua inglesa aunque proveniente esta vez del otro lado del Atlántico, de los Estados Unidos.

Este canto llamado ¡Oh, pecador! se toma del canto Sinnerman (también escrito separado Sinner Man) siendo el nombre español casi una traducción del original inglés que vendría a ser literalmente "Hombre pecador", el pecador. Este canto goza de cierta popularidad en la música popular y el folklore estadounidense (sobre todo debido a sus muchas y populares versiones que mencionaremos) y se desconoce su procedencia y fecha exacta. De las fuentes consultadas algunas mencionan que el canto pudo ser llevado por los escoceses a tierras americanas, pero lo más posible, según las características de su texto y música, es que se trate de una canción de tipo espiritual clásica del pueblo afroamericano de los Estados Unidos. Estas "Spiritual songs" también llamadas "Negro spirituals" y que comparte mucho con el conocido género Góspel, eran canciones religiosas, generalmente cristianas, que los esclavos africanos creaban durante su cautiverio en Estados Unidos, en cuyas letras encubrían referencias a sus duras condiciones de vida, y que eran transmitidas oralmente, siendo, como toda esta música popular de tradición oral, canciones de autores anónimos que han sufrido variaciones a lo largo de los años.
Si este es el caso de este "Sinnerman" estaríamos hablando de una música que tendría sus orígenes en el siglo XIX (si tenemos en cuenta que la abolición de la esclavitud en Estados Unidos se produce hacia 1865).
La letra del tema original hace referencia a cómo un pecador se intentaría enfrentar al Juicio Final, a cómo intentaría huir de su castigo, esconderse, y cómo ésto le sería imposible, siendo una forma pues de buscar el arrepentimiento de los pecados y amedrentar a los posibles futuros pecadores. Siendo una letra que buscaba provocar temor, hay quienes ven en ella una referencia de los esclavos hacia sus esclavizadores blancos quienes serían en esta canción los pecadores que así recibirían, sin que lo puedan evitar nada más que con el arrepentimiento sincero, su justo castigo por el mal trato que han dado a los negros.

Disco single de Les Baxter con la
grabación más antigua conocida
del tema "Sinner man"
Del cómo llega una canción espiritual negra al cancionero católico español y de ahí a la marcha procesional, es una larga y como siempre curiosa historia. Como en muchos lugares (en España, por ejemplo, lo hizo el grupo Los Relámpagos como vimos en el análisis de la marcha La Salve) durante los años 50 y 60 ciertos cantantes y grupos, por ejemplo de rock, se fijaron en la música folk de sus países y regiones y versionaron sus temas. El Sinnerman tendría muchas de estas versiones, si bien la primera de la que se conoce una grabación fue la versión realizada por Les Baxter en 1956, siendo la versión que fijó una estructura del canto, de sus párrafos y estribillos, y siendo sobre esta estructura sobre la cual el grupo neoyorkino de folk The Weavers realizó una nueva versión con ciertos cambios. 
A su vez la versión de The Weavers fue versionada por el dúo folk danés Nina & Frederik, y es a través de éstos como la canción llega a España y empieza a ganar popularidad, popularidad que crecerá a partir de 1968 cuando otro grupo folk, en este caso sí español, el grupo llamado Nuestro Pequeño Mundo, versiona la versión del dúo danés y la graba en su disco titulado El folklore de Nuestro Pequeño Mundo, apareciendo también por ejemplo en TVE.
Como sucedió en los años postconciliares (años 60, apertura en la música sacra entre otras cosas) en los que la Iglesia también versionó para su uso canciones populares (caso de temas como Blowin' in the wind de Bob Dylan cuya música se usó para el canto Saber que vendrás o The sound of silence de Simon & Garfunkel que se convirtió en un Padrenuestro) este ya popularizado Sinnerman era la perfecta base para le letra de un canto pues de hecho, a diferencia de los mencionados, su temática ya era religiosa y cristiana, surgiendo de ahí el canto ¡Oh, pecador! que de hecho hoy se sigue escuchando por ejemplo en Vía Crucis.

El resto es la historia vista con las adaptaciones de otros cantos a Agrupación Musical: un canto popular cristiano es adaptado a marcha cofrade. Durante bastante tiempo se pensó que los primeros en hacerlo fueron otra banda y compositor históricos como son la hoy desaparecida Agrupación Musical Santa Marta de La Algaba y su director Manuel Herrera Raya, pero por grabaciones antiguas se sabe que hubo bandas que lo hicieron antes, caso de la Agrupación Musical Cristo de la Buena Muerte de Ayamonte que tuvo en su repertorio una primitiva versión con el título "Perdóname".
No obstante, la versión de La Algaba, que curiosamente no se limitaba a tomar solo el habitual canto sino que era una adaptación muy similar a la versión del grupo Nuestro Pequeño Mundo, introduciendo el canto con una versión pausada de la melodía principal, desarrollando luego la parte rítmica de la canción precisamente usando el recurso del ritmo en la percusión, fue la que más se popularizó, siendo grabada en 1990 (de hecho hay constancia de que las Agrupaciones palmeñas lo llegaron a tener en sus repertorios,) pero con el tiempo se llegó a perder. Así ha sido hasta que hará unos años, otra popular Agrupación, la de la Sentencia de Jerez de la Frontera, recuperó la marcha con una versión similar a esta de Santa Marta y de Herrera Raya, contando con arreglos de uno de los integrantes de su dirección, Rafael Villén, que introduce entre otras cosas el uso de la corneta de pistones para reforzar las partes en forte de la melodía además de otorgar otros papeles al cuerpo de bajos para dotar de mayor profundidad la marcha (versión que, de hecho, es la que lleva nuestra Agrupación). La Agrupación jerezana volvía a poner de actualidad este ¡Oh, pecador! de modo que se podría decir que ha sido la marcha de moda de las Agrupaciones Musicales en 2017, incluida, tanto ésta como otras versiones, en el repertorio de incluso muchas de las grandes Agrupaciones.

Cerramos así por otra temporada más y hasta la próxima esta sección de nuestra web, sección que finaliza su curso con esta historia de riqueza cultural, de la riqueza de la música a través de los contactos entre los pueblos, curiosamente una historia de diversidad y que tanto invita a la tolerancia en unos momentos convulsos en este pequeño mundo en los que Estados Unidos vuelve a estar en las noticias debido a conflictos racistas, pero que no solo al otro lado del charco se vive esta situación, sino que cada vez más en nuestro propio país, en nuestra propia comunidad, en nuestro propio pueblo, hasta en nuestra propia casa, estamos volviendo a convivir con una creciente intolerancia y un latente racismo, un odio hacia todo el o lo que es diferente y un odio que a nosotros, siguiendo las enseñanzas de Cristo, se supone que tanto nos debería de chocar.
Escuchemos música como este ¡Oh, pecador! y veamos en su historia, en su paso por tantas y tantas culturas, un símbolo de esa diversidad que aunque nos haga diferentes también nos hace ricos e iguales. Al fin y al cabo todos, blancos y negros, de cualquier raza, religión o procedencia, somos esos hombres pecadores que debemos limpiar determinadas ideas de nuestros corazones y almas y conseguir un mundo mejor.

Disfruten de lo que queda del verano y esperen el regreso de esta sección el próximo año con nuevas marchas de las que hablar.

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