viernes, 21 de abril de 2017

Crónica del Martes Santo 2017: tras los pasos del Profeta hecho Cautivo en Palma del Río


     Con el breve paréntesis del Lunes Santo para aliviar un poco la intensidad de los primeros días de la Semana Santa, día que a pesar de ser para descanso muchos de nuestros músicos aprovecharon igualmente para seguir viviendo la Semana Santa aunque fuera desde la barrera al menos un día, el Martes Santo regresaba nuestra actividad en una de las citas más especiales. Y es que todas lo son, todos nuestros acompañamientos son especiales, pero el Martes Santo guardaba para nuestra Agrupación en este 2017 un matiz diferente.
     "Nadie es profeta en su tierra", esta máxima nos la enseñó Cristo tal y como viene escrita en los Evangelios de San Marcos (Mc 6, 4) y San Juan (Jn 4, 44). Muchos profetas que precedieron al Señor sufrieron de la indiferencia o hasta la persecución de sus vecinos: Elías, Jeremías, hasta el último que precedió a Cristo, Juan el Bautista. Y así hasta el propio Cristo fue hecho Cautivo para ser sacrificado en la Cruz, ese Profeta Cautivo al que vestido con la blanca túnica que Herodes le impuso como signo de humillación ante su silencio acompañaría nuestra Agrupación en su única jornada sonando en la Semana Santa palmeña. Otra vez la regla se cumplía, otra vez como tantos años atrás con el breve espejismo del pasado año, nuestras voces, nuestra música, quedaba relegada a sonar un solo día en nuestra propia casa en un año en el que la sensación se intensifica pues las Agrupaciones Musicales, la banda sonora que durante más de tres décadas había predominado en los pasos de Cristo palmeños y el estilo por el que siempre ha sido nombrado la música cofrade de nuestra Ciudad, pasaban este año 2017 a estar relegadas a su mínimo histórico al calor de las modas.

     A las 7 de la tarde nuestra sede vibraba con un ajetreo algo mayor de lo habitual pues quisimos compartir nuestras dependencias con los compañeros de la Banda de Sayones de Pozoblanco que también participaba en la procesión. Siempre la colaboración, la fraternidad entre los músicos cofrades, compañeros siempre aunque formemos en distintas bandas pues nos une una misma pasión. Una unidad que se quiso reflejar en el pasacalles conjunto de ambas bandas hasta la Parroquia de San Francisco, centenares de músicos al mismo paso, al mismo tambor y que tanto nos recordó a la última ocasión que nuestra banda estuvo junto los muros franciscanos, aquel 24 de septiembre, en nuestras Jornadas de Puertas Abiertas. Pocos minutos pasan para aparecer la Cruz de Guía y, tras un par de tramos de nazarenos, empezar a asomar el primero de los tres pasos de la Cofradía, el del Señor Orando en el Huerto, que salía a sones de Cornetas y Tambores (precisamente uno de los pasos que en Palma ha cambiado de estilo) de los compañeros de Pozoblanco. Ocupa ya nuestra banda su lugar en la Plaza esperando al paso del Señor Cautivo que aparecía instantes después, vestido de blanca pureza, coronado de espinas y con la suave mecida de sus mujeres. Sones del Himno seguidos de las marchas Cuando me alejé de Ti y Los niños hebreos cuando la claridad de la tarde iluminaba su afligido rostro que este año sí podría repartir su bendición por todo el recorrido completo.
     Camina ya el Cautivo para dejar paso a la verde mirada que siempre reparte Esperanza por Palma, llegando a la Plaza de San Francisco donde suena El Cielo es tuyo. Allí, en el corazón de su barrio, de un barrio del que no le hizo falta ser elegido para ser su alcalde, se cumplía la que ya es una de nuestras tradiciones cada vez que Vera + Cruz suena en Palma y, más concretamente, en San Francisco. Abandonábamos ya los aires franciscanos en busca de la calle Portada en la que la Agrupación intensificaba su repertorio con algunas de sus mejores marchas: A ti, José, Consuelo gitano o Jesús del Prendimiento entre otras, llegando con esta última a la Plaza de España en la que la escogida es En la Gloria, Dios te Salve, casi justo en el mismo punto en el que estrenamos el montaje de esta pieza meses atrás.
    Es ya de noche y el Señor Cautivo se interna en las estrecheces del centro de la Ciudad con un repertorio ahora más clásico: Resucitó, Himno de San Antonio, Perdona a tu pueblo y Virgen de las Angustias en las calles Feria y Castelar. Llega así la procesión a uno de sus momentos destacados, a su esquina, la esquina de "los Novios", donde la Hermandad recuerda a sus fundadores, sonando la emotiva Nazareno del Cielo con la que el paso precisamente revira hacia la calle San Sebastián en busca de la Plaza de Jesús Nazareno. El cielo nos brinda su oscuro palio pero de una noche que no es la que años atrás hemos vivido en esta plaza e interpretamos ahora Cuando me alejé de Ti cuando nuestros pasos precisamente se alejan de la Iglesia del Hospital y cuando nos alejamos de Jesús Nazareno Quien desde su capilla escuchaba hoy los sones de sus hijos que lo acompañaron en tantas mágicas noches.
     La compleja revirá hacia la calle Cigüela nos devolvía a la realidad del Martes Santo preparándonos para la inminente entrada en la Carrera Oficial. Iba a ser nuestro único paso este año por el recorrido oficial y solo disponíamos en este punto apenas unos minutos para reflejar el trabajo, a veces invisible para las autoridades que en este punto nos ven incluso solo por primera y única vez, de todo un año. Con una magistral interpretación de ¡A la Gloria! potenciada por la acústica del giro a la calle Ancha entraba el Cautivo en el recorrido oficial que completaría con Aurora de Resurrección y A los pies de Sor Ángela ante el palquillo, Jesús Despojado y Sagrada Cena en el tramo final, saliendo de la calle Ancha finalmente con Presentado a Sevilla.
     Era ya la vuelta al templo, momentos en los que nuestra banda no dejó de sonar casi en ninguna chicotá mezclando repertorio actual y clásico. Pasa el calendario del Martes al Miércoles Santo, es decir, llega la medianoche con el paso llegando a la calle Belén, a su barrio, entrando minutos después, tras esperar la entrada del primero de los pasos, a la Plaza de San Francisco, al corazón de sus calles y sus gentes, con las marchas Virgen de la Paz y Redención. Bastante público en la recogida a la que llega el Cautivo con Nazareno de la Trinidad para dar su última revirá de cara al público con la marcha Costaleros del Amor. Marcan los relojes las 1 y media ya de la madrugada y entra el Cautivo con el Himno en su honor siguiéndole la marcha ¡Oh, pecador! con la que se posaría el paso en el interior de su Iglesia.
     Culmen a este día especial, a esta única comparecencia ante nuestras calles y nuestro pueblo, público casi más difícil y exigente del que solemos encontrar fuera con momentos de auténtica frialdad e indiferencia hacia su propia banda, pero un público que, por ser precisamente el nuestro, no le queremos faltar, aunque sean pocas las oportunidades que nos den. ¿Seguirá la tónica el próximo año? No lo sabemos. Solo sabemos que si con algo termina el Martes Santo es con Esperanza.


No hay comentarios:

Publicar un comentario