jueves, 20 de abril de 2017

Crónica del Domingo de Ramos (tarde) 2017: ...y desde la Vera-Cruz entró triunfal en Tocina


     Tras la luminosa mañana del Domingo de Ramos, nuestra Agrupación continuaba en este día repitiendo el doblete del pasado año, trasladándonos en la tarde por otro año más a Tocina. El que fue nuestro primer acompañamiento de la historia de nuestra banda, el primer titular tras el que sonó aquella por entonces llamada Santo Sepulcro, y que igualmente llevó nuestra música hace 10 años en 2007, escucharía de nuevo los sones de hoy Vera + Cruz. Se repetía pues la historia, pero con notables cambios y mejorías en ambas corporaciones, tanto Hermandad como Agrupación, a las puertas de la Ermita de la Soledad, en su barrio, el barrio de la Hermandad con la que compartimos nombre y que inaugura la Semana Santa de esta localidad sevillana.

     A las 6 de la tarde, este año con el horario cambiado, el sol aprieta en el exterior del templo. Intensa calor y un cielo radiante y despejado recibía a la Cruz de Guía y a la habitual chiquillería con palmas junto a los nazarenos de verde cubrerrostro de terciopelo, un tejido que en estas condiciones incrementaría más si cabe la penitencia y es que el día recuerda más a una tarde casi de verano. En todo caso, apetecía salir a las calles y disfrutar del Domingo de Ramos y así se llenaba el recinto de la Ermita de vecinos que, como manda la tradición, mostraban sus mejores galas. Pasan los minutos y la presencia de los ciriales y las campanillas que luce el aparejo de la Borriquita nos alertan de la inminente salida. El Señor, que luce este año mantolín rojo en lugar del habitual color verde y con un exorno floral más clásico predominando el clavel también rojo, asoma su rostro y suena en su honor el Himno Nacional para, tras ser colocada la palmera que termina el exorno del paso y su primera levantá en la calle, sonar enlazadas las marchas Redención y Cinco Llagas.
     Repertorio mayormente clásico para salir el Señor de su barrio con Christus Vincit, llegado a las vías del ferrocarril con Himno de San Antonio. Traspasa el Señor esa imaginaria frontera y entra Triunfal en Tocina como si entrara en las murallas de Jerusalén en el primer Domingo de Ramos. Busca ya la subida por la calle Soledad hacia el Barrio del Polvito, tan devoto de la Vera-Cruz, sonando aun marchas clásicas: Santa María de la Esperanza, Costalero, y tres marchas del maestro Manuel Rodríguez, Salud de San Bernardo, Virgen de las Angustias y Puente de San Bernardo con la que se posa el paso en la calle Caballeros.
     Sigue el sol todavía en la calle e incluso una hoja algo descolgada de la palmera del paso parece anecdóticamente estar cubriendo al Señor para darle sombra. Transita el paso por el mencionado Barrio saludando a la Hermandad del Rocío con La Salve (aunque no la rociera, eso sí) enlazada con Alma de Dios con la que sube, como hace cada año, la estrecha calle Sacristán Salvador Domínguez en busca de la Plaza de la Constitución. En este punto suena Cuando me alejé de Ti, saliendo un poco de la línea clásica del repertorio, línea que volvería con La saeta y Consuelo gitano en la calle Real. Llega el paso a su punto más lejano de su templo, en la calle Alonso Cano, revirando para iniciar la vuelta por la calle Arache con ¡A la Gloria!.
     Comenzaba el sol a caer en el saludo en esta calle a la Hermandad del Gran Poder y encadenaba el recorrido las calles Arache, Hospital y Mesones que casi en línea recta llevarían el paso de vuelta ante las vías y sonando un gran repertorio clásico y litúrgico: Cinco Llagas, ¡Oh, pecador!, Jesús Despojado,... Ya cerrada la noche el paso del Señor, tras pasear por las calles de su pueblo, cruzaba otra vez las vías de regreso a su barrio en esos íntimos momentos que en práctica oscuridad se viven en la calle Vera-Cruz. Y sones de Vera + Cruz siguen precisamente acompañando sin parar, con marchas en cada chicotá, los últimos metros de la procesión. Pasan las 10 y algunos minutos de la noche y tras revirar con Presentado a Sevilla, para presentarse por última vez a su pueblo en este Domingo de Ramos, y ¡Oh, pecador! para recordar los días de Pasión y penitencia que ahora comenzaban, el Señor entraba en su templo.
     Finalizaba, ahora sí, un intenso pero brillante Domingo de Ramos con doblete que nos calentaba el cuerpo para una intensa Semana a cuya tarea regresaríamos, tras un breve descanso en el Lunes Santo, en nuestra primera y única cita en casa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario