jueves, 27 de abril de 2017

Crónica del Domingo de Resurrección 2017: ...y la Vida Eterna se hizo en Villanueva de Córdoba


     Y por fin el Tercer Día. Era la mañana Domingo de Resurrección y el ángel del Señor anunciaba su Resurrección, un anuncio que, por primera vez en muchos años nuestra Agrupación le pondría música tras haber sido tanto tiempo solo testigos de la misma. Y lo hacíamos en una nueva localidad a sumar en nuestro mapa, un nuevo destino, Villanueva de Córdoba, que se preparaba para poner el colofón a una Semana Santa plena y nosotros junto a los cofrades jarotes, especialmente los cofrades del Señor Resucitado.

     A eso de las 11 de la mañana, las campanas de la Parroquia de San Miguel Arcángel anuncian la buena nueva, el sepulcro vacío: Cristo había Resucitado, la Vida volvía a triunfar sobre la Muerte. Nazarenos de blanco y azul se acercaban con esta llamada al templo para celebrar la Misa previa a la salida procesional, a la que nuestra Agrupación acudía en pasacalles cuando se acercaban las 12. Llegaba ya la hora, el mediodía era el punto elegido para el partir de la procesión y las puertas de San Miguel se abrieron para dar paso a nuestra última Cruz de Guía. El día se vestía, como sus nazarenos, de blanco y azul con un clima que había dejado, por fin, una Semana Santa perfecta en ese aspecto, y ya comenzaba a asomar el paso del Señor Resucitado para afrontar su difícil salida ante las dimensiones de la puerta. Himno Nacional y el paso, levantado a pulso por sus costaleros, se pone en pie mostrando el estreno de algunas tallas y la recuperación de parte de orfebrería del antiguo paso a portadores de la Hermandad. Plata y madera se unían al rojo de la flor y la cera y al dorado vuelo del sudario del Señor que porta el signo de su triunfo en su mano izquierda mientras señala al Cielo con la diestra. Primera levantá y comienza a sonar la música, las tenues notas graves casi sombrias de una marcha que comienzan a hacerse luz y brillo conforme avanzan los compases: suena La Vida Eterna, su marcha, y la música describe a la perfección el tránsito de la muerte a la vida. Enlaza esta primera obra con Costaleros del Amor con la que el paso anda sus primeros metros por la calle Todos los Mártires hacia calle del Pozo luego con Nuestro Padre Jesús de la Victoria, como victorioso sale Cristo del sepulcro.
     Entrados a esta calle suena Los niños hebreos trayéndonos un recuerdo lejano del Domingo de Ramos. Tanto se hace esperar cada año y lo pronto que se nos había ido la Semana Santa, aunque quedaba todo un espléndido Domingo de Resurrección aun por disfrutar. Con tres marchas cordobesas, Oración, Nazareno de la Trinidad y Sagrada Cena, discurre la procesión por el resto de la calle del Pozo y por calle Canalejas. Busca el paso la Plaza de la Fuente Vieja, uno de los momentos destacados de su procesión, en la que interpretamos para llegar Virgen de la Paz para luego en una sola chicotá subir la ligera pendiente que da hacia la calle Parralejo con Cuando me alejé de Ti y La saeta enlazadas.
     Baja ahora el cortejo la calle Conquista, como buscando de nuevo su templo, pero gira para seguir la segunda mitad de su itinerario por calle Anacid y luego calle Quevedo, calle que afronta el paso con marchas puramente clásicas: Santa María de la Esperanza, La Salve y Costalero. Con esta última revira el Señor hacia la estrecha calle Perito buscando sus últimas calles.
     Nuestro Domingo de Resurrección se va acabando entonces y ahora aumenta más la intensidad del repertorio con marchas más destacadas como Jesús del Prendimiento girando a calle Concejo desde la que pasa a Plazarejo sonando En la Gloria, Dios te Salve. Desde esta calle divisamos ya al fondo la Plaza de España, Carrera Oficial de la Semana Santa jarota y también la última calle de nuestro recorrido, la última del Domingo de Resurrección, la última de la Semana Santa 2017. El sol brilla con la Plaza llena y el palco de autoridades esperando a recibir a Cristo Resucitado, y nuestra banda entona el canto Resucitó en Su honor que se enlaza a la marcha ¡Oh, bendita Estrella!. ¡A la Gloria!, otra marcha que describe sonoramente la Resurrección, sería la última marcha en Carrera Oficial y penúltima del día, sonando en la última revirá, ya en la puerta de su templo, nuestra marcha propia A ti, José. El último Himno de la Semana Santa sonó para la difícil entrada del paso, pero un último momento nos aguardaba en el interior de la Iglesia, donde, levantá dedicada a todos los que habíamos hecho posible la procesión, banda incluida, el paso del Señor se situaría ante su altar con las marchas Costaleros del Amor y ¡Oh, pecador!.
     Eran más de las 3 de la tarde. Los 4 zancos del paso que portaba al Señor Resucitado se posaban en el suelo y con ello se desataba la alegría tras toda una intensa semana. Abrazos y felicitaciones, lágrimas contenidas que afloraban en algunos de nuestros músicos, aquello era el punto y final a todo un año de trabajo. Un periodo que conforme pasa el tiempo y uno va madurando como músico y persona, se va haciendo cada vez más y más duro, porque en todo un año existen muchas penas, en todo un año existen muchas decepciones, en todo un año hay amistades que se rompen, hay heridas que se abren y que aunque se cierren dejan cicatrices, especialmente las que han sido producidas desde dentro, porque a las críticas de fuera uno está acostumbrado, hay metas incumplidas, hay errores (más que aciertos seguramente). Pero todo se queda pequeño cuando la Semana Santa termina, todo se queda pequeño cuando una Hermandad te felicita y agradece tu música, todo se queda pequeño cuando escuchas un solo bien ejecutado, un redoble al unísono, un crescendo que rompe triunfal en una marcha, todo se queda pequeño en los aplausos y, sobre todo, todo se queda pequeño cuando uno, a pesar de los pesares, disfruta de la música y disfruta de la Semana Santa.




     Desde aquí nuestra gratitud, como siempre, a todas las Hermandades y Cofradías que este año han confiado en nosotros. Esperamos volvernos a ver el próximo año y, en caso de que no pueda ser, desear todo lo mejor en años venideros.

Fin de nuestra Semana Santa 2017.

miércoles, 26 de abril de 2017

Crónica del Sábado Santo 2017: el Entierro de Cristo por las calles de Cañada Rosal fue el breve preludio a la Resurrección


     Nuestro Sábado Santo fue, como en prácticamente todas las localidades que celebran este día, un día de contradicciones. La luz y la claridad contrastaba claramente con el luto de la jornada. Cristo había muerto el Viernes Santo en la Cruz, en la Vera + Cruz, y su cuerpo, tras ser descendido y entregados a los brazos de la Madre, iba a ser sepultado, la semilla debe morir y ser enterrada para crear más vida, tal y como Jesús enseñó (Jn 12, 24-26). El Sábado Santo es, pues, día de luto pero también de espera, de expectación ante la Resurrección, y esta espera nos llevaría, como es ya una tradición en nuestra Agrupación, al vecino pueblo de Cañada Rosal.

     Esa mencionada y contrastada claridad de la tarde nos acompañaba aun cuando a eso de las 7 nuestra banda afina y forma dispuesta a comenzar su pasacalles de camino a la procesión, el penúltimo pasacalles hacia el penúltimo acompañamiento de la Semana Santa. El canto Cerca de Ti, Señor, tan apropiado para este día, suena en ordinario cuando nos dirigimos hacia la Parroquia de Santa Ana. Otro año más poniendo música al Entierro de Cristo en Cañada Rosal, otra vez, como en las últimas 12 Semanas Santas esperando la Resurrección por sus calles. Se hacen las 7 y media de la tarde y sale la Cruz de Guía junto a nazarenos de negro y blanco, el negro luto sobre la blanca pureza, la oscuridad ante la luz, la muerte que pasará a la vida como la penitencia dará paso a la Gloria. Y entonces comienzan a asomar en la estrechez de la puerta las cabezas de varal del paso que porta a Cristo Yacente, sonando el Himno Nacional seguido de la fúnebre Nazareno del Cielo y posteriormente el canto ¡Oh, pecador! que ante la estampa de Cristo muerto nos recuerda que Él dio su vida por nuestros pecados, por la Redención. 
     Y Redención precisamente suena tras el pertinente Himno en honor a María Santísima de los Dolores que otro año acompaña la procesión. María, en la Soledad de su palio, tras sufrir el Séptimo Dolor, es mecida por sus costaleros a los sones de esta marcha mientras nuestra banda retoma los pasos tras el Hijo, a la espera de la Gloria, y ¡A la Gloria! precisamente entonan nuestros instrumentos terminando la calle Soldado Juan Piña.
     Revira ahora el paso a la Avenida de La Luisiana donde suena Aurora de Resurrección para luego hacerlo con Jesús del Prendimiento hacia la calle Arrecife, calle en la que contemplamos el nuevo paso del Señor estrenado el pasado año y pronto su imagen nos recuerda algo: la urna, coronada con ese manierista templete pronto trae a la mente a una custodia procesional, y efectivamente simbólicamente así lo es puesto que el Santo Sepulcro custodió el cuerpo de Cristo. Perfecto momento para interpretar música a Jesús Sacramentado sonando el Himno Eucarístico Cantemos al Amor de los Amores.
     Pero sin darnos cuenta, esto iba llegando a su fin. Obras en su habitual recorrido provocaban que este tuviera que ser bastante más corto a lo habitual y con la marcha Costaleros del Amor seguida de Cuando me alejé de Ti el paso toma la calle San Joaquín en busca ya de la Plaza de Santa Ana, corazón de este pueblo. Son cerca de las 9 de la noche cuando, de nuevo con ¡Oh, pecador! el paso se adentraba como siempre ha hecho, en el centro de la Plaza principal para, de rodillas, ser llevado de nuevo a su templo.
     Aun nos quedaba Ella, María Santísima de los Dolores que quedaba en su Soledad en la calle, aunque no estaba sola, siendo arropada por los carrosaleños y por nuestra banda que interpreta en su honor Costaleros del Amor y Virgen de la Paz. A las 9 y media, con el sol muriendo por el horizonte, María seguía al Hijo al interior del templo. Quedaba poco para la espera y el sepulcro, hoy lleno, se encontrará vacío con la mañana.
     Nuestra banda terminaba así esta procesión, este año bastante corta, que nos suponía un breve pero esta vez sí auténtico preludio para lo que estaba por venir. Caía la noche del Sábado Santo, los templos iniciaban la Vigilia Pascual y, casualmente, nuestra banda sonaba en la calle antes de despedir el Sábado Santo con La Vida Eterna. Se aproximaba la Resurrección, el ansiado Domingo con el que tanto hemos anhelado estos últimos años cerrar nuestra Semana Santa.

martes, 25 de abril de 2017

Crónica del Viernes Santo 2017: la multitud se congregó en torno a la Vera + Cruz de Alhaurín de la Torre


     Ya era Viernes Santo y casi sin pensarlo habíamos llegado al antepenúltimo de nuestros acompañamientos musicales. Y este año, en una jornada que siempre había sido sinónimo de cercanía, cambiábamos la vecindad de nuestra localidad o de localidades vecinas con un destino algo más distante, de hecho el más lejano a los que ha acudido nuestra Agrupación. Viajábamos a Alhaurín de la Torre, en Málaga, donde esperábamos disfrutar un Viernes Santo muy diferente y que ya se llevaba viviendo desde por la mañana en este lugar.

     Tarde soleada y casi veraniega nos recibe en a esta localidad cercana a la Costa cuando llegamos a eso de las 5 de la tarde. Se presumía una tarde noche con un gran ambiente alrededor de la Cofradía de la Vera+Cruz torrealhaurina, la popularmente conocida como Cofradía de los Verdes, ambiente que ya se dejaba ver con el público que ya comenzaba a acercarse a la calle Álamos donde tendría comienzo el pasacalles previo de las bandas, muchos de ellos especialmente atraídos por la presencia de la Legión Española, concretamente del Tercio "Don Juan de Austria" 3º y de la Banda del Tercio "Gran Capitán" 1º.
     A las 6 de la tarde las dos primeras bandas formábamos para iniciar el discurrir de este pasacalles para anunciar la procesión de "los Verdes", ambas bandas con sones de Vera+Cruz para la Vera+Cruz aunque con estilos y formas muy distintas, pues comenzaba abriendo la Banda de la Santa Vera+Cruz de Alhaurín el Grande que, con escuadra de gastadores incluida, llevaba una estética y unos sones marciales tan típicos aquí pero tan diferentes a lo nuestro. Tras ellos ocupó nuestra Agrupación su lugar y, bajo la protección de la argéntea figura de San Sebastián que desde la punta de nuestro mástil apuntaba al cielo de Alhaurín (localidad que, casualmente, también cuenta con su patronazgo, de ahí que este detalle llamara la atención de muchos torrealhaurinos), iniciamos sin prisa pero sin pausa este largo pasacalles a ritmo de ordinario, no sin antes una breve parada ante el palco de las autoridades civiles, religiosas, cofrades y militares situado en la desembocadura de la calle Álamos a la Avenida de España ante el que se interpretó a paso lento la marcha Aurora de Resurrección.
     A partir de ahí, mientras las autoridades y la Legión participaban en un homenaje a este cuerpo en la Plaza homónima, las dos bandas continuamos esta primera parte del pasacalles, en nuestro caso sonando tanto marchas de procesión adaptadas a este ritmo (Cerca de Ti, Salud de San Bernardo,...) como temas de ordinario clásicos de banda (Popi, Pepe,...). Esta primera parte del pasacalles concluiría a eso de las 7 de la tarde cuando todas las bandas participantes junto con la Legión fuimos dirigidas hacia la Casa Hermandad situada en la calle Palacio de Oriente donde, tras todos rendir honores al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz, comenzaría su traslado a su sede canónica por parte de los caballeros legionarios para su procesión en la noche. Tras recorrer algunas calles más en la Plaza de la Concepción, junto a la Parroquia de San Sebastián y de la Inmaculada Concepción, concluía nuestro pasacalles pasadas las 7 y media. Era momento de un breve descanso y esperar a la procesión.

     Es pasadas las 10 de la noche cuando nuestra Agrupación vuelve a formar y con Nazareno de la Trinidad hace un breve pasacalles hacia la Parroquia de San Sebastián y de la Inmaculada Concepción. Lucen las calles que habíamos estado recorriendo durante la tarde ahora alfombradas de romero y vestidas de verde y con gran cantidad de público esperando la salida procesional, salida que se inicia a las 10 y media con la salida de la Cruz de Guía ante la que suenan los toques de estilo militar de nuestra homónima de Alhaurín el Grande, tras lo cual cientos de nazarenos de verde túnica de terciopelo visten de este color la Plaza. Sale tras ellos el dorado trono del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz con la Marcha Real que interpreta la Banda de la Legión que se sigue de uno de sus himnos, el consabido "Novio de la Muerte". Gran parte del público aguardaba este momento aunque la devoción al Santísimo Cristo también se hace patente con los vítores al Santísimo Cristo que abandona la Plaza en busca de la calle Cantarranas con el acompañamiento militar de los legionarios.
     Al paso de unos instantes, tras una comitiva de mujeres ataviadas de mantilla y algunos nazarenos con estandartes e insignias que cambian su color ahora al negro, se iniciaban los tramos de la Santísima Virgen. Sale su estandarte y tras él, abriendo su tramo, nuestra Agrupación se incorpora con su música. Los sones y tintes puramente marciales que hasta ahora habían dominado musicalmente en la procesión se transforman ahora en música algo más refinada y más puramente cofrade en los instrumentos de nuestra banda que interpreta en la Plaza Cuando me alejé de Ti, La saeta y Redención. A partir de este momento la música no dejaría de sonar ante unas calles repletas de gente, especialmente la calle Málaga a la que el cortejo penitencial gira casi 180º volviendo a pasar por la Plaza de la Iglesia y en busca de la Plaza de San Sebastián hacia la calle Ermita.
     Recorrido y acompañamiento bastante tranquilo sobre todo en comparación con el movido pasacalles de la tarde, pudiendo nuestra banda interpretar su música casi a placer sin que ello sea motivo para relajarnos, sonando marchas casi como si fuera por cada "chicotá" del recorrido y mezclando tanto repertorio clásico como moderno y propio. Momentos especiales por ejemplo en la Plaza de Santa Ana cuando sonó Nazareno del Cielo para luego sonar enlazadas ¡A la Gloria! y Aurora de Resurrección con la que tomamos la calle Real.
     Llegados a la pequeña plazoleta de la intersección de la calle Real con calle Juan Carlos I está la procesión en su punto más lejano de su templo e inicia el recorrido de vuelta en el que seguirían sonando las marchas. Con En la Gloria, Dios te Salve llegamos a la Plaza de San Sebastián y buscamos la calle Málaga, la última antes de la recogida, llegando a la Plaza de la Concepción cuando pasan algunos minutos de las 2 de la madrugada. En este punto termina nuestro cometido como banda de cabecera del tramo de la Virgen, pero nos aguardaría una sorpresa más. Y es que, parado el trono del Santísimo Cristo en la Plaza enfrentado a la puerta de su templo, se nos solicita interpretar alguna marcha al Señor. La Legión nos "cede" su puesto y, del canto militar "Novio de la muerte" pasa por un momento a sonar la marcha Reo de muerte, momento de gran belleza con el gran trono del Santísimo Cristo que llace muerto en la Cruz mecido suave al compás de la marcha en la noche del ya Sábado Santo. Poco después el palio de la Nuestra Señora de la Soledad llega también a la Plaza. Mira la Madre al Hijo, ambos tronos enfrentados, mientras nuevamente se nos permite acompañar tan precioso momento con nuestra música, sonando Redención entre los vivas del pueblo al Cristo de la Vera + Cruz y a la Virgen de la Soledad.
     "Devolvemos" ya su lugar a la Banda de Música Municipal que interpreta el Himno en honor a la Virgen y a los caballeros legionarios que entonarían una vez más su "Novio de la muerte" para acompañar la entrada del Cristo con la Marcha Real que cierra un Viernes Santo con un gran ambiente y que, para todos, tuvo un nombre: Vera + Cruz.
     Largo regreso nos quedaba ya a casa y mientras decíamos adiós (con un más que posible hasta luego) a Alhaurín de la Torre, parecíamos decir también adiós a una Semana Santa que ya se nos escapaba de las manos y a la que solo le quedaban un par de citas más. Cristo había muerto en la Cruz, en la Vera + Cruz, el Viernes Santo, y ya aguardaba el Sábado Santo. Era turno de acompañar Su Santo Entierro.


domingo, 23 de abril de 2017

Crónica del Jueves Santo 2017: siempre habrá un Nazareno, en Nueva Carteya


    Y llegaron los días grandes de la Semana Santa y continuó nuestra Agrupación con su ronda de acompañamientos musicales consecutivos que continuaría así hasta finalizar la Semana. Tocaba el turno al Jueves Santo, tocaba repetir la bonita experiencia del pasado año por las calles de la localidad cordobesa de Nueva Carteya y, aunque el peso de las horas acumuladas ya se empieza a notar, como es lógico a estas alturas, nuestros músicos afrontaban este día y encaraban el resto de la Semana con la tranquilidad de que este año no se iba a repetir el maratoniano triplete de años anteriores encadenando Jueves Santo, Madrugá y Viernes Santo. Una tranquilidad saber que se podrían acometer los acompañamientos que nos restaban con plenas garantías.

     A Nueva Carteya llegamos siendo todavía tarde temprana, con tiempo suficiente para vestirnos y afinar para participar en el pasacalles previo de los diferentes cortejos procesionales (hasta 4) que participan en el Jueves Santo carteyano. A las 7 de la tarde, en las confluencias de las Avenidas de Andalucía y de la Constitución con el Paseo que lleva el nombre del fundador de este pueblo, Diego Carro, se daban cita ya las 4 cofradías encabezadas por sus estandartes corporativos y acompañadas de sus respectivas bandas de música. Esta amalgama multicolor de nazarenos y música se dirigió así en pasacalles hasta las puertas de la Parroquia de San Pedro Apóstol para esperar la salida de la procesión.
     Sobre las 8 de la tarde sale la primera Cruz de Guía, la de la Cofradía de Jesús Preso que iniciaba el desfile procesional del Jueves Santo a los sones de cornetas y tambores, mismo estilo que acompaña a la segunda cofradía en orden de salida, la de la Santa Mujer Verónica. Son ya casi las 8 y media, sale la Cruz de Guía de la Cofradía que nos toca acompañar y cuando las cofradías precedentes se pierden por la calle Maletos empieza a asomar el perfil de Jesús Nazareno. Cargado con su Cruz arbórea, la Cruz de nuestros pecados, cuando sale de la Parroquia es recibido con los sones del Himno que interpreta nuestra Agrupación seguido, tras una primera parada de la tradicional La saeta, esa inmortal marcha que tantas veces hemos interpretado tras una imagen del Señor cargando con la Cruz, tantas imágenes para una misma advocación, la del Nazareno, que nunca ha faltado en nuestros ya 11 años de vida y que en este 2017 tampoco nos iba a faltar. Siempre habrá un Nazareno y este año era el de Nueva Carteya que con la marcha Nuestro Padre Jesús de la Victoria, enlazada a la anterior, baja este año la corta cuesta (en lugar de rodear como el año anterior la Plaza Marqués de Estrella) hacia la revirá a la calle Maletos, calle donde suena Virgen de la Paz en el saludo a la Hermandad homónima carteyana.
     Continúa la procesión por calle Maletos y calle Levante con la música de nuestra Agrupación sonando en cada chicotá con gran variedad de marchas, desde clásicos (Penas de San Roque, La salve,...), marchas de nueva época y propias (como Nazareno del Cielo) y alguna novedad de este año como ¡Oh, pecador!. Llega ya con la noche otro de los puntos destacados de la procesión con el giro de la calle Levante a calle Llana cuando nuestra Agrupación enlaza esta vez 3 marchas, Los niños hebreos, Cerca de Ti y Cinco Llagas, 3 clásicos para iniciar esta larga calle en busca de la esquina del mencionado Paseo de Diego Carro con calle Francisco Merino. Siguen sonando marchas en este tramo incrementando la intensidad del repertorio con temas como Aurora de Resurrección, El Cielo es tuyo o Alcaicería. 
     Con Santa María de la Esperanza se llega al mencionado giro que marca prácticamente el ecuador del recorrido, punto también destacado con otras tres marchas enlazadas: Redención, Pasión y Amargura, ¡Oh, bendita Estrella! y Redención. Iniciamos ya el camino de vuelta, siempre a marcha por chicotá, con otros momentos especiales como el saludo a la Cofradía de las Angustias con, como no, Virgen de las Angustias seguida de En la Gloria, Dios te Salve. Consuelo gitano nos marca el giro a la calle Calvario y, como su nombre indica, esta empinada pendiente simboliza casi los últimos pasos de Cristo cargado con la Cruz. Las marchas Puente de San Bernardo y enlazada con Redención ayudan al caminar de los costaleros para subir la complicada cuesta en una sola chicotá y dejar el paso encarado a la calle San Pedro, lugar en el que suena la marcha Costalero en honor a un compañero costalero.
     Se acerca ya el final de la procesión, queda una última subida, la de la calle Mayor, que da a la Plaza Marqués de Estrella, últimos metros de la procesión. Y siguen sonando marchas y aumentando la intensidad con 3 grandes y espectaculares composiciones que alientan a los costaleros a afrontarlos: ¡A la Gloria!, Costaleros del Amor y Cuando me alejé de Ti. Queda ya el paso cerca de la cuesta que lo devuelve a su templo, un tramo que se recorre con, otra vez, marchas enlazadas esta vez de corte más clásico: Alma de Dios y Presentado a Sevilla. Los relojes nos dan casi las 12 y media y Reo de muerte, sin preámbulo de tambor, llevaría al Señor hasta la puerta en la última chicotá. Entrado ya el Viernes Santo, la Madrugá, el Nazareno hacía su entrada tras un intenso Jueves Santo.
     Era turno tras este día para descansar y preparar el largo viaje hacia un nuevo destino el Viernes Santo. Si bien extraña esta sensación de nuestra primera Madrugá libre en 11 años, cosa que muchos de nuestros músicos quisieron aprovechar para ver procesiones en el último momento libre que teníamos en la Semana Santa. Al menos, si no descansaba el cuerpo, si lo hacían nuestras manos y labios, nuestras "herramientas", que estarían listas al día siguiente para otro gran día.

sábado, 22 de abril de 2017

Crónica del Miércoles Santo 2017: Jesús de las Necesidades repartió su Gracia por las calles de Cabra


     Alcanzábamos en el Miércoles Santo el quinto de nuestros acompañamientos de los 9 de la presente Semana Santa. Nos hallábamos ya en el ecuador mismo de nuestra Semana. Atrás quedaba ya nuestro comienzo en las Vísperas, atrás el doblete del Domingo de Ramos, atrás el descanso del Lunes Santo y nuestro anterior acompañamiento por las calles de nuestra Ciudad. Comenzaban los días grandes en muchas localidades, una segunda parte de la Semana Santa que nuestra Agrupación ya encadenaría seguida a actuación por día. Y en el Miércoles Santo nos dirigíamos a un nuevo destino, Cabra, una Ciudad de nuestra provincia que vive con fervor y Pasión su Semana Santa, una Semana Santa de gran riqueza devocional, patrimonial e incluso musical, pues cuenta Cabra con cerca de la treintena de Hermandades de Penitencia, con imágenes de gran valor tanto artístico e histórico como devocional y una Semana Santa a la que año a año acuden bandas de gran nivel.

     Y no podía esta Agrupación tener mejor estreno en Cabra que acompañando a una de sus mayores y más antiguas devociones, la del Señor de las Necesidades, el Señor también llamado de las Tres Gracias, una Cofradía que desde el primer momento siempre nos ha brindado un trato excelente, como excelente fue el recibimiento al llegar a la localidad de parte de sus cofrades. Eran las 8 de la tarde y nuestra banda acudía en pasacalles ante las puertas de la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. Tarde agradecida como la vivida en toda la Semana que los señoriales edificios del centro egabrense se encargaron de aliviar con su sombra. A eso de las 8 y 20 minutos sale la Cruz de Guía y los nazarenos que preceden al paso del Señor. Suena el Himno Nacional antes de traspasar la primera puerta para facilitar la labor de los capataces y recibe la luz del ocaso Jesús de las Necesidades abrazado a su Cruz. Nuevamente acompañamos a esta iconografía de Cristo aceptando su sacrificio por la Redención que culminará con la Resurrección. Y a la Resurrección se dedican 2 de las primeras 3 marchas que suenan enlazadas para que el Señor haga el doble giro hacia la calle Priego: Aurora de Resurrección, Jesús del Prendimiento y Resucitó. Inicia así la noche del Miércoles Santo para esta Hermandad que dirige sus pasos hacia la Carrera Oficial egabrense por la que transitaría en segundo lugar de la jornada.
     La procesión enfila la larga calle Priego, tras sonar la marcha propia Alcaicería, con sones clásicos, Jesús Despojado, Penas de San Roque y Nazareno de la Trinidad, llegando a unos de esos momentos cargados de espiritualidad en los que el tiempo se para cuando el Señor revira, con Cerca de Ti, para asomarse a la ventana del Convento de las RR.MM. Agustinas, saludo que culmina con sones eucarísticos del Himno Cantemos al Amor de los Amores. Gira poco después el paso con Virgen de las Angustias hacia las calle Dionisio Alcalá seguida de la calle Cervantes en busca de la Carrera Oficial, destacando en esta última calle la interpretación de El Cielo es tuyo que enmudece al público presente, bastante numeroso en todo el recorrido.
     Faltando algunos minutos para las 10 de la noche, con algo de antelación al horario previsto, el paso se preparaba para revirar hacia la Carrera Oficial y su paso por el primer palco, sonando nuevamente dos marchas enlazadas: A ti, José y La saeta con las que se inicia el discurrir por el recorrido oficial en el que interpretamos marchas como ¡A la Gloria!, Redención, Oración, llegando a la Plaza de España ante el edificio consistorial y fin de la carrera oficial con Redención, Pasión y Amargura, e iniciando la vuelta con En la Gloria, Dios te Salve.
      Pocas calles nos separan ya del final de la procesión y es ahora como suele ser común en nuestros acompañamientos, al contrario de lo que se podría esperar, cuando la banda se "vacía" interpretando un repertorio más granado. Entre otras suena Virgen de la Paz, Costaleros del Amor cuando el paso revira a Enrique de las Morenas donde suena también ¡Oh, bendita Estrella!, terminando la calle Marqués de Cabra, la última antes de llegar a las cercanías de su templo, con Reo de muerte interpretada sin preludio de tambor. Con ¡Oh, pecador el Señor toma el breve tramo de San Juan de Dios buscando su puerta, dando la última revirá a los sones de Cuando me alejé de Ti. Pasan 25 minutos de la medianoche, pertinente Himno de entrada de nuevo tras pasar el dintel de la puerta interior, y en su última chicotá para dejar al Señor en su capilla nuestra banda, en el interior ya de Santo Domingo, toca la marcha A ti, José.
     Era así el punto y final a un grandísimo Miércoles Santo cargado de buenas sensaciones. Tocaba regresar a casa disfrutando eso sí de dichas sensaciones vividas, y pensar en los días grandes de la Semana Santa que ya comenzaban.